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@Denis4

La muñeca Amalia. Desde pequeña Amalia le enseñaron a ser una señorita y no sería raro, porque cuando cumpliera la edad adecuada se casaría con alguien que le daría benefició al reino. Desde joven se le enseño a ser una digna princesa, quien se comprometería con el futuro rey que gobernaría esas tierras. Siempre elegante y con etiqueta, cuando hablaba un tono bajo y dulce, bien arreglada, con un porte recto. Amalia era cual muñeca, hermosa y delicada, si no fuese porque respiraba, muchos pensarían que se trataba de una bella estatus del palacio del rey. Cuando tuvo la edad para casarse, su padre no dudó en cerrar el trato con el que mejor ofreció por su hija. Amalia terminó casada con un segundo príncipe, quien le triplicaba la edad y se observaba demasiado la diferencia de edad por lo demacrado del hombre. No tenía derecho a quejarse, porque le enseñaron a ser obediente, así que cambió votos matrimoniales con aquel hombre que no sentía ni una pizca de amor. Todo el mundo estaba feliz, hasta el mismo rey, quien se vio beneficiado de aquel matrimonio. Los primeros años el hombre ejerció un buen papel como sucesor del anterior rey y eso trajo paz al padre de la princesa, ya que el reino quedaría en buenas manos. El anterior rey decidió retirarse junto a su esposa a una villa apartada para pasar lo que le quedaba de vida. Cual adorno, la princesa seguía como buena muñeca, luciendo bien en los eventos sociales, ante las mujeres de la sociedad, Amalia era la envidia de todos, tenía una buena posición y belleza, nada más podía pedir una mujer. Luego de unos años, el rey terminó ofendiendo a uno de los aliados, quien no dudó en declarar la guerra por la ofensa. Pronto el reino se levantó para defenderse, pero el conflicto seguía sin resolverse, así pasaron los años, donde el pueblo comenzaba a morir de hambre, ya que todo el dinero era invertido en armamento. El reino comenzaba a caerse en pedazos y el actual rey no se daba cuenta de ello, solo le interesaba el benefició que le traería ganar la guerra. De pronto, el rey terminó muriendo en un accidente cuando viajaba en carruaje, al parecer había un problema en el vehículo del cual nadie se dio cuenta. Amalia terminó enviudando a temprana edad y sin tener un heredero. Todos estaban preocupados del futuro del reino, ya que no tenían gobernante. Fue Amalia la que tuvo que asistir a una reunión con el rey del país enemigo para llegar a un acuerdo de paz, nadie tenía esperanza de lo pasaría, pero no tenían más opciones. Pronto una noticia llegó al reino, el país enemigo había perdido a su gobernante de una enfermedad, justo después de haberse casado con la princesa como parte del benefició del tratado de paz. Ahora habían dos reinos sin una persona para para guiarlos. Todos esperaron pacientemente, no dudando en ofrecer a pretendientes para la princesa, así tendrían un rey el cual jurar lealtad. Al darse cuenta de esto, Amalia decidió actuar nuevamente. Una nueva noticia corrió por el reino, los altos mandos del reino enemigo habían caído uno por uno, ahora mismo luego de una lucha interna, el reino quedaba bajo el cargo del victorioso. El nuevo gobernante del reino vecino mando un mensajero para hacer saber que pronto tomaría control de este. Todos estaban ansiosos por la llegaba de aquel que logró elevarse en el poder en tan poco tiempo, así que recibieron en lo alto a tal persona. Al momento de abrirse la puerta del carruaje todos dejaron de respirar por unos minutos, la única persona que se bajó de aquel lugar fue la princesa Amalia. Nadie sabía lo que estaba pasando, no lo podían creer, sintieron que le estaban jugando una mala broma y la princesa se dio cuenta de ello. Antes de que pudieran darse cuenta, en un movimiento ágil, hizo que todos los presentes se arrodillaran, aunque más que eso, había lastimado sus tobillos para obligarlos a ponerse de rodillas en el suelo. Le hizo lo mismo hasta a su propio padre que se encontraba presente. - A partir de ahora, solamente yo tendré el título de rey. Palabras contundentes soltó la princesa en su tono dulce, pero esa mirada no era de un conejo inocente y tierno, para nada, la princesa tenía la mirada de una furiosa bestia, que hasta ahora había estado dormida, encadenada. Amalia apartó la espada del cuello de su propio padre, mientras este tragaba grueso por lo que acaba de presenciar. Cualquiera pensaría que se negaría, pero nada de eso salió de su boca, más bien se arrodilló cual sirviente a su amo, dejando con esa acción presente lo antes mencionado por la princesa. En ese instante la princesa paso a ser reina no solamente de un reino, sino de dos, que pocos años después se convirtió en un imperio que conformaba a los dos territorios. Aquellas tierras se elevaron tanto que se convirtió en una gran potencia, obteniendo independencia en casi todos los aspectos. La princesa una vez conocida como la muñeca de porcelana del palacio, terminó convirtiéndose en el gobernante más temido en toda la historia de lugar, llegó hasta ser llamada dictadora, porque nunca dejo que de nuevo la tratarán como menos. Sin dudar, se esforzó por ganarse su lugar, ya que ella no era menos y nunca más lo sería. Porque una muñeca de porcelana, puede ser también una furiosa bestia. -------------- Esta historia fue algo que me vino a la mente en las horas que estuve sin luz. Una historia que demuestra que hasta la persona más inocente, puede ser alguien peligroso. Nos estaremos leyendo en los comentarios y feliz día para todos ustedes.

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