HACIA UN POSIBLE FINAL O NO… De tantas opciones. #Español #JuegoDeRol #Vampiros #HistoriaColectiva #Dinámica Con la ayuda que proporcionó Miguel Ángel, ahora los vampiros se encontraban mucho más seguros al conocer la cara de la persona que se convirtió en su enemigo, el cardenal Alonso Manrique, quien tenía el puesto de inquisidor general, el mismo quien vendría en secreto para realizar el trabajo que le orden la santa Iglesia. Teniendo presente que iban contra el mismo Inquisidor General que se iba a presentar en la batalla, debían ir con cautela, porque a la primera en que bajaran la guardia posiblemente los iban a atacar por la espalda, ya sea el nuevo traidor o la misma inquisición que quería eliminarlos por considerarlos una amenaza que iba en contra de las creencias impuestas por la iglesia. Aunque no todo fue color de rosa, porque con la información de parte de Miguel Ángel, se dieron cuenta de lo que había hecho Vlad fue un error garrafal, así que muchos comenzaron a dudar del vampiro, dudando sobre su lealtad al hombre. Si podía matar a un vampiro inocente… ¿Qué les certificaba que no serían señalados como el nuevo traidor? Luego de pensarlo bastante, tomaron la decisión de planificar todos sus movimientos, por eso que al descubrir que Florencia estaba contratando a mercenarios para la batalla, decidieron hacerse pasar por un grupo de mercenarios para entrar en la batalla de manera más desapercibida. Lo único desagradable de todo eso, es que la mayoría de las vampiresas tuvieron que hacerse pasar por hombres para no llamar la atención, ya que para cualquiera sería extraño ver mujeres como mercenarios. Aprovechando las ventajas de los Cruciatus y Animalae, el primero se encargaba de reunirse con los altos mandos de Francisco I y los segundos se colaban en la línea enemiga, para poder estar atento de cuáles serían sus movimientos. La gente pueblerina era la que más sufría con todo eso, porque no salían de una guerra para caer en otra, trayendo hambre a muchas personas, pero esto era una ventaja para los vampiros en las líneas de Francisco I, porque podrían alimentarse de esos abandonados ciudadanos, simplemente atribuyéndole una enfermedad o desnutrición, cualquier enfermedad podría servir para cubrir sus acciones. Pronto llegó el día de la batalla, en la que Francisco I lucharía a muerte con el príncipe aliado de Carlos V. Particularmente ese día se encontraba demasiado nublado para el gusto de los que ansiaban una batalla llena de honor y sangre. Les pareció extraño, puesto que los días anteriores nunca hubo tanta neblina como ese día. El silencio se hacía cada vez más pesado hasta que finalmente se escuchó el galopeo de la caballería enemiga. Todos levantaron sus lanzar preparados para recibir el ataque, al menos así fue hasta que se escuchó un grito en la retaguardia de aquel grupo de militares. Los mercenarios que habían contratado los Florentinos no dudaron ni un segundo en cometer traición y con la caballería cerca, ahora mismo tenían que iniciar una guerra interna. El caos comenzó a regarse por todas las líneas de Francisco I y la neblina que cubría al radiante sol les estaba complicando mucho el movimiento. Para los humanos estaba siendo una molestia, pero para los vampiros una ventaja, la cual no dudarían en aprovechar. Entre el caos se movilizaron para poder llegar a las líneas del príncipe, mismo lugar donde seguro se encontraría el Inquisidor al que deseaban arrancarle la cabeza. El más alebrestado era Vlad, quien no dudaba en usar cualquier humano que se le atravesara como alimento, ya que necesitaba de toda su energía para enfrentarse a la Inquisición. Y aunque otros estaban haciendo lo mismo, nadie actuaba con tanto salvajismo como Vlad. Loucy se encontraba con Hena, quien miraba todo como si estuviera orquestado de una manera demasiado perfecta, lo cual le producía mala espina, las cosas parecían estar dándose con demasiada facilidad. De pronto, pudo notar algo, pero no alcanzó a advertir debido a que tuvo que defenderse de un ataque de parte de un humano, aunque defenderse no le hizo perder la noción de lo que paso a pocos pasos de donde se encontraba noqueando al humano. Loucy pudo presenciar como un arma atravesaba al salvaje de Vlad, pero pronto se percató que aquello no parecía una lanza normal y no le llevo mucho descubrirlo, aunque fue Hena quien lo dijo en voz alta. -¡Ese no es el arma de…! Ambas lo sabían perfectamente que aquella arma pertenecía a una persona devota a la iglesia que se supone estaba muerta. Vlad a pesar de todo logró regresar un ataque, ya que aquel golpe no fue suficiente para acabar con él, aunque si llego a lastimarlo bastante. Con aquel ataque quedó en evidencia la cara de la difunta Juana y la traidora entre los vampiros. ClaudiaR hacia acto de presencia con su vieja compañera para eliminar al líder que quedaba de la orden de vampiros. Con esa batalla a flor de piel, Loucy, Hena y todo vampiro que observara tendría que tomar una decisión. Por otro lado, Anabel estaba tan tranquila como si estuviera bebiendo una taza de té en el jardín, no se inmutaba con todo lo que estaba pasando a su alrededor, pero tampoco movía un dedo para acabar con la vida de cualquiera ahí presente. Una parte de ella quería eliminarlos a todos, pero otra la mantenía sin hacerlo. Levantó su mano dispuesta a hacer algo, pero antes de siquiera terminar de hacerlo, sintió que le agarraron la muñeca. Leo Dubrev hacia acto de presencia. Anabel sonrió, sabiendo que este sería el único que se daría cuenta de lo que sucedía. Ciertamente aquella no estaba siendo una neblina normal y Leo se dio cuenta de ello, la neblina estaba siendo demasiado conveniente para los vampiros, pero antes de que pudiera decir algo, no muy lejos de donde estaban parados hubo una especie de explosión como bombardeo. Aquel no fue un bombardeo normal, lo descubrió cuando notó que al que afecto fue un vampiro, el cual comenzó a morir lentamente. Aquellos explosivos tenían una toxina o algo así parecido al sol, todo aquel vampiro que cayera en esas trampas moriría como si lo hubiesen tirado al sol. Esas trampas estaban siendo demasiado buenas para ser de la inquisición, a menos que… Leo no pudo evitar regresar su mirada a Anabel, quien sonrió ligeramente. -¿Acaso no deseas eliminarlos a todos? Con sus capacidades, Anabel sabía que Leo se daría cuenta de inmediato que aquellas explosiones no formaban parte de la inquisición sino más bien de las brujas. ¿A dónde llevaría esa batalla? ------------------------------------- Lamento haber tardado tanto tiempo, pero no deseaba darle una continuación pobre... Ahora si hemos entrado finalmente a la batalla, donde finalmente se han revelado cosas importante que definirá lo que sucederá a continuación. ¿Se logrará detener a las traidoras o se escaparan aquellos más inteligentes? Ya lo veremos... Ya lo veremos. Por cierto, la parte de los mercenarios traicionando a Francisco si pasa en dicha batalla, igual que Alonso Manrique era el inquisidor general en el periodo donde nos desarrollamos. Nos estaremos leyendo.
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1 comment
La vampiresa ClaudiaR, en aquel momento, deseó tener el éxito que le acompañó en las campañas contra las tropas inglesas y borgoñonas cuando era la doncella de Orleans, para haber acabado con el Gran Vlad. Todo lo que había logrado hasta ahora sería en vano si no podía destruir al más poderoso entre las criaturas de la noche. Pero la espada de Santa Catalina, victoriosa de muchas batallas, no fue suficiente para exterminar al Empalador. Las brujas que consideraban a ClaudiaR una de las suyas, al ser quemada por la inquisición acusada de herejía, la apoyaron provocando la niebla que ocultó al sol durante la batalla y permitió a los vampiros salir de su escondite y mezclarse entre los humanos. Esto les facilitaría poder acabar con Vlad y el resto de los chupasangres que habían escapado del cónclave de Venecia. Todos querían la cabeza del rey de las tinieblas: los humanos inquisidores, las brujas y hasta los mismos vampiros hartos de sentirse inferiores, durante tantos años, ante el linaje de Drácula. Para Leo Dobrev era el ahora o nunca…