▪EMBARRADA ▪LENTES ▪VISERA ▪ZARANDEO ▪ESTUDIOS ARREGLOS PROFUNDOS Era un día cualquiera en la estancia de San Francisco. Se trataba de un predio donde se llevaban adelante un sin fín de actividades agrícolas y ganaderas. Pero habían tenido inconvenientes con la letrina de los empleados. Había colapsado. Para solucionar el problema fueron contratados Don Julio y su ayudante, Juan Carlos. Que hicieron algunos ESTUDIOS del terreno lindante, antes de comenzar. A la mañana muy temprano iniciaron los trabajos de recuperación. Abrieron la cámara para vaciarla a puro balde. Más tarde, Juan Carlos estaba tomando un descanso al costado del pozo. Aprovechaba la pausa para explicarle a un campesino lo cómodo que eran sus LENTES nuevos. Y que el raro marco, estilo mariposa, había resultado ser muy costoso. Pero que le daba un aire de celebridad, aunque en ese momento con la ropa sucia no lo parezca. -Este tipo de lentes ornamentados, es un pequeño lujo que nos damos los trabajadores durante nuestra vida.- --No haga ese ZARANDEO junto al pozo que se le pueden caer, - advirtió el campesino. -No, pasa nada,- dijo Juan Carlos en el momento en que pisaba un pedazo de suelo húmedo y gredoso. Se resbaló. Pero incluso ante la desgracia no podía renunciar a su humor y mientras se deslizada con destino ineluctable hacia el fondo de la ciénaga, soltó una carcajada. -Me voy pa bajo.- Gritó y luego se sumergió en el líquido espeso más repúgnate que pueda ser imaginado. Producto de las deposiciones de multitud de empleados durante años. Al agitarlo con la caída, desprendía un hedor que espantaba hasta a las moscas más hambrientas. El empleado de campo le arrojó una cuerda mientras el jefe, Don Julio, le decía que era un inútil. Lograron sacarlos. Olía como mil diablos muertos. Eso no era ropa EMBARRADA… se trataba de una impregnación de las más feas e inenarrable. Pero la gente del campo era hospitalaria y le ofreció una ducha con ropa limpia. Una hora más tarde apareció Juan Carlos cambiado. Portaba una gorra de VISERA larga. Varias personas se aproximaron hasta él para preguntarle cómo estaba. --Cómo se siente.- - Estoy bien.- --No, no, cómo se siente caer en esa porquería.-- -Es la peor cosa que puede pasar. No volvería a meterme allí ni por todo el oro del mundo.- Explicó mientras se acomodaba la visera. -- Por suerte nadie salió herido,- reflexionó el hombre de campo. --ni se perdió nada.--agregó. En ese momento los ojos de Juan Carlos se volvieron aros de luz. -Los lentes de tía margarita,- dijo. --Usted comentó que los pagó con su sueldo.-- -Mentí. Son de tía margarita, y si se entera, me mata.- Explicó Juan Carlos y luego saltó de cabeza al pozo para intentar rescatar el objeto perdido.
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Saludos #dado, muchas gracias por participar en la #Dinámica de las #5PAlabras