read.cash Log in
@DadoblancoOnNoiseApp more from that month

LA PRIMERA VEZ #primer #nuez Así se nos había pasado el verano sin que nos diéramos cuenta. Saltando, cantando y bailando. Una sequía muy fuerte. Y ahora en marzo, justo cuando no debería llover, zaz, altas caídas de agua por todas partes. El tiempo está loco. Está colo, digo, loco. Y sin embargo las plantas se las arreglan como pueden para hacer salir sus flores y posteriormente formar sus frutos. Que justo es lo que busca el buen jardinero. Obtener frutos. -Mi vecina, la chani, tiene lindas frutas.- -- ¿Es jardinera?-- -NO.- -- ¿Verdulera?-- -- No, pero le entrega los limones a cualquiera.-- Como les decía, voy a compartirle a partir de algunas imágenes rústicamente tomadas por mi viejo teléfono de mano, que he logrado fructificar el nogal plantado en 2014, o 2015. No recuerdo el año. Pero acá estamos. Luego de mucha lucha, nos encontramos obteniendo el fruto hermoso de este árbol. Ocurre que años anteriores, las torrenciales lluvias impropias de estas latitudes, y que ocurren por culpa del cambio climático, arrancaban los frutos cuando apenas eran una bola del tamaño de la uña de un niño. Yo no sé si la sequía ha sido el causante de que estos primeros frutos llegaran a la época en que se pueden cosechar. De todos modos, el nogal necesita mucha agua y en años de sequía el fruto se hace una cáscara crocante e inútil, adentro de la vaina de la nuez. Yo lo he regado todo lo que más pude para paliar esta bruta sequía. En cuestión de poco tiempo sabremos si hay nueces, o si se ha secado el interior. Pero como les dije anteriormente nunca había llegado a esta emocionante etapa donde falta muy pero muy poco para que la planta nos regale sus bendiciones. Imagino que si grandes horticultores como el Tata estuvieran vivos, sentirían gran orgullo de que yo haya alcanzado este momento ilustre y trascendental : el de la primera cosecha de nueces. Para muchos será menos que una anécdota, para otros será el inicio de una nueva vida. Para mí, es la primer cosecha. Y no debe ser olvidada al igual que la invasión de cascarudos del año 96. ¿Por qué? Porque son datos pintorescos y sirven para adornar alguna charla del futuro. Quizá dentro de unos años nos encontremos en el patio, a la sombra del inmenso árbol, sentados en los tanques de plutonio de alguna bomba atómica no detonada, que haya caído por allí, y entre nuez y nuez, comentemos la emoción de la primera arrancada. Esa duda de si la quito ahora o la dejo unos días, pero que si la atacan los bichos, o si la saco verde y la arruino. Anécdotas hermosas que bien podrían adornar una conversación distendida en un patio pos apocalíptico. En fin, a ver qué pasa.

3 comments

Log in to join in Reading is open to everyone. Replying needs an account.