Estas son las palabras dadas por el capo.... hay que crear una historia con ellas. -Beso - Estrecho - Cámara - Rienda - Espejo ESPERANDO A MI VÍCTIMA El lugar era ESTRECHO. Un pasillo donde a duras penas podía transitar con comodidad una persona delgada. Y sabía que Yamila, mi vecina, iba a pasar caminando por allí. Un ESPEJO de mis oscuros pensamientos reflejaría cosas que no es posible narrar con la simpleza de las palabras que suenan bien en espacios públicos. Porque algunas personas bellas y de caderas pronunciadas despiertan sentimientos animalescos en los vecinos fornidos y jóvenes de esta pensión. Así que como sus astutas mentes habrán deducido yo me encontraba de espaldas a la dirección que en la que vendría avanzando Yamila. Estaba fingiendo que arreglaba el escuálido malbón que pretendía adornar aquel ajetreado, sucio, y oscuro pasillo que comunicaba las puertas de toda la vecindad. Según lo dicho, en el momento en que ella pasara junto a mí, me daría vuelta y le encajaría un BESO de lengua para mostrarle lo que un hombre le hace a una mujer bella. Para retratar el hermoso momento en que domaría a mi esquiva amada y sus rechazos infundados, había montado una CÁMARA filmadora sobre el paredón. Este artefacto moderno sería el testimonio vivo del fin de las hostilidades y el inicio del amor. La puerta que daba a la calle emitió el típico ruido que señala una llave girando para destrabarla. Yo comencé a fingir que estaba inmerso en mi labor dando la espalda a esa dirección. La puerta se abrió. Y una briza de la calle ingresó recorriendo el pasillo. Transportaba la fragancia del perfume de mi amada. Nadie más usaba ese. Y nadie debería usarlo jamás porque lo arruinaría. Ese era su perfume. No había dudas. Comencé a sentir los pasos mientras se aproximaban. Cada vez más cerca. ¿Se entregaría? ¿Y si se resistía tendría el coraje de mostrarle quién manda en ese pasillo? Las ganas me invadían. Ya quería mostrarle lo que un hombre hace a una mujer bella. Los pasos sonaban cada vez más cerca. Yo ya estaba preparado. Tenso. Mis manos se querían escapar para tocar quién sabe qué. Si pudieran entenderme les diría que esperen, que en momentos iban a posarse sobre esas caderas curvas. Y sobre cualquier otra cosa no recta. Ella tenía ondulaciones tan perfectas que podrían cautivar a todo el mundo. Y en ese momento, los pasos sonaron a mi espalda. Era la hora indicada para actuar. Como quién dice, solté la RIENDA que me contenía y con los ojos cerrados, me lancé sobre esa belleza encarnada en mujer que conocía con el nombre de YAMILA. La tomé de la cintura y enterré mi lengua en lo profundo de su BOCA. Ya era mía. Ya estaba en mis manos. No podría escapar. No tenía manera. Pero de repente sentí a YAMILA gritar de horror. ¿Cómo podía ser posible si mi lengua ocupaba su boca? Al abrir los ojos me encontré a una anciana tambaleante que caminaba con la ayuda de Yamila, pues sus manos la sostenían por los hombros. La guiaba desde atrás, porque al parecer, temía que se cayera de espaldas. -Hijo de perras, soltá a mi abuela,- me gritó enfurecida. Fue la última vez que la vi. Debido a que al día siguiente se mudó. Y yo me pasé toda la semana reproduciendo el instante del beso fallido, que había filmado. El gesto de la anciana daba a entender que le había gustado. Esa cinta debía ser destruída. FIN
1 comment
Muy bueno, muy bueno, ya había intuido que esto no tendría un final feliz, pero aun así me saco unas risas el descenlace!!! jejeje. Muchas gracias por participar en la dinámica de las #5Palabras. Feliz tarde. #Dado.