Las #5 Palabras Nuevas Son: Tronco - Ropa - Nadar - Sofocó – Ahogaron EL CASO DEL RESCATE Pepe Rodrupa caminaba por la costanera de NECOCHEA observando a los pescadores y sus logros. Lo acompañaba su mujer, la gorda Adelina Bisifonte. La señora era una fanática de la buena ROPA y se quejaba de los pantalones de su marido. -Te quedaste en los 70. Eso parece el descarte de un hippie ebrio.- Eran acampanados y marrón oscuro de gabardina. - Esa briza del mar cada vez que sale trae bonanza generalizada,- comentó olvidando las palabras de ella. -Si trajera bonanza dejaría caer del cielo unos pantalones que no causen vergüenza.- Pepe cerró el puño y la miró con hosquedad…. –Si no te cayas la boca el mar va rebalsar cuando tu cuerpo de ballena caiga al agua del trompazo que te voy a dar en la mandíbula.- La gorda se frenó, cerró su puño y le dio un golpe en la boca del estómago. –Primero vas a caer tú y nos librarás de ver esos pantalones color caca.- Pepe se dobló del dolor y se aproximó a la baranda de la costanera. El puñetazo lo SOFOCÓ, Casi no tenía aire y no podía hablar. La gorda permanecía en guardia esperando que se diera vuelta para calzar un golpe devastador. Al fijarse en el mar, Pepe no podía creer lo que veía. Por fin recobró el aliento. Y señaló el agua con desesperación. Hay un hombre allá abajo. Adelina caminó. El piso de cemento retumbaba. Se afirmó sobre la baranda y observó. Un hombre nadaba en círculos dentro de una red sumergida en el agua a pocos metros de profundidad. -Y qué querés que haga.- comentó. -Tenemos que actuar, -dijo Pepe, -ese hombre no puede NADAR a la superficie, está atrapado en la red.- Corrió unos pasos y tomó un gancho de pescador de una persona que estaba a pocos metros. -Qué hace.- -Ya se la devuelvo, - dijo sin dar demasiadas explicaciones dada la presura que llevaba. – -Sostenedme, - le encargó a su mujer, mientras se inclinaba de manera peligrosa por sobre la baranda. La gorda lo tomó del TRONCO del cuerpo. Era tan pesada que lo sostenía con facilidad. Pepe con el gancho de pescador pudo capturar uno de los nudos de la red. Se paró firme y con la ayuda de su mujer dueña de una fuerza descomunal, comenzaron a sacarlo del agua. El hombre se apretaba la garganta. -Está teniendo un ataque,- dijo la gorda. –Apura un poco.- En escaso transcurso de tiempo el hombre había sido sacado de la red y puesto sobre el cemento de la costanera. De repente dejó de respirar. Pepe presionó sobre su estómago para intentar que respire, pues sabía que si la gorda lo apretaba no resistiría. Sin embargo tampoco tuvo éxito. -Está muerto,- dijo Pepe consternado. La gorda miraba sin decir nada como si de repente la cordura la gobernara. El pescador se aproximó y juntó su gancho. -Ustedes lo mataron,- dijo con voz trepidante como si el miedo se apoderara de él. -Intentamos ayudar a esta persona.- Respondió Pepe. – Se Ahogó. Somos inocentes.- -Ustedes lo AHOGARON.- -Intentamos salvarlo, qué parte no entiende.- El pescador los miró sorprendido. -Lo sacaron del agua. No es una persona, este es el hombre pez de Necochea, un mito viviente de la ciudad. Y cuando el gremio de pescadores se entere, a ustedes dos los van a colgar del mástil del puerto.- Permaneció unos segundos en silencio. Luego agregó: -Es posible que a la gorda no la cuelguen, sólo la ejecutarán en tierra.- Adelina montó en cólera. –Siempre arruinas nuestros viajes. Corré, corré porque si te agarro vas a rogar que te cuelguen del mástil.- FIN. 01/07/2023
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