DADOBLANCO luchando contra el infortunio #poca_suerte #anécdota #procesador Feriado en mi Distrito. Igual estaba en el negocio. Pero ese sexto sentido que tenemos me alertaba de que no hiciera nada. De que todo iba a salir mal, de que me quedara disfrutando de la tranquilidad reinante. Momentos de mucha tensión viví después. Hacía mucho tiempo que quería cambiarle la pasta térmica a mi computadora. Había comprado una muy linda pasta ARTIC MX-4. Que por una cosa o por la otra, siempre ocupado, no la aplicaba. La semana pasada tuve mi computadora abierta. Pero en ese momento, me trajeron dos equipos más, a eso sumarle el movimiento propio del negocio. Y como vi que el disipador estaba muy duro, lo dejé para otro día de mayor tranquilidad. Porque esa computadora es la que hace todas las tareas pesadas del local. El vario pinto es muy grande. Desde mudanzas de servidores, análisis de discos rígidos, descarga de driver, lecturas, mudanzas de datos, backups. Es un barco insignia. Sin ella, quedamos con 3 equipos no tan preparados para hacer ese tipo de cosas. Bueno, la cosa es que ante la tranquilidad del feriado, me pongo a realizar la tarea postergada. He desarmado miles de máquinas y nunca me pasó lo que iba a ocurrir con la mía. Mi querido FX6350. Unos 8 años desde ese mundial 2014 en que la armé, cuando valía 1500 usd. En todo este tiempo, jamás le cambié la pasta térmica. Jamás tuvo problemas de temperaturas porque está muy bien refrigerada. Tiene 3 turbinas internas (de las grandes). Dos metiendo aire sobre el procesador y sobre la placa de video (R9270X) y otra sacando aire junto con el de la fuente. LA MALA SUERTE. Bueno, como dije el disipador estaba muy duro. Muy pegado. Me pongo a tratar de sacarlo. No movía. Y no movía. Y lo fuerzo un poco. Pero al ser el WRAIT cooler, no tiene tanto espacio para girarlo un poco como el de los athlon, o A8, etc. Así que lo palanqueé un poco. El mundo se me puso negro. En ese segundo fatídico todo fue borroso. Y hasta incluso parecía irreal. Eso no podía pasarme a mí. De seguro era un sueño. Me había quedado con el disipador en la mano y se había traído consigo el procesador AMD FX 6350. Pegado. En ese segundo de desconcierto, y de no entender nada. Y de estar mareado. Y de no saber si era real. Y de no poder pensar con tranquilidad. Y de suponer lo peor. Y de no poder comprender la situación. Y de creer que estaba soldado al disipador. En ese segundo, dije “Lo hice M…da”. Noooo. Los minutos hicieron que me tranquilizara. Y con cuidado, lo fuera despegando. La pasta térmica estaba petrificada. Estaba muy dura. Y no se despegaba. Con el filo de un cutter fui trabajando los costados. Removiendo lo que podía y creando una hendidura. Lugo lo palanqueé con el filo del cutter. Por fin pude despegarlo. La pesadilla apenas comenzaba. Lo revisé bajo una luz blanca led para ver el estado de los pines de encastre. Estos pines son tan delgados como un cabello. Y muy cortos. No más de 2 milímetros de largo. Y encastran en el socket de manera milimétrica. O menos que milimétrica. Mi temor se confirmaba. En el accidente había arrasado con dos hileras sobre una de las esquinas. ¿QUÉ HACER? Sabiendo de que todo estaba casi perdido. Y un poco quejándome de no hacerle caso a mi sexto sentido, preparé una tarjeta telefónica y también el filo del cutter que me había ayudado antes. Era una tarea titánica. Los pines de esta serie FX apenas se ven a simple vista, si es que tienen muy buena vista. Y su cantidad y disposición los vuelve fantasmales. Así que se requiere de mucha paciencia. Arranqué con el filo del cutter. Su punta en forma de triángulo me permitió levantarlos un poco y usando la rectitud del lomo afirmada al resto de la hilera sana, los palanqueaba para enderezarlos. Luego comencé a usar la tarjeta de chip telefónicos. Marca CLARO. Pero cualquiera sirve. Porque tienen el espesor justo. Y así fui luchando. A cada rato probaba a ver si de casualidad calzaba. Ante el fracaso, regresaba a usar la tarjeta. Y seguía buscando los pines torcidos. Un trabajo de hormiga. Hasta que por ahí calzó. Listo trabé el socket. Puse la pasta térmica al disipador. Y armé. Estaba intranquilo. Tanto manoseo al procesador podría causarle daños. Pero no existía otra manera. Enchufé todo y prendí… esos 10 segundos en que la computadora no hacía el típico pitido de confirmación de inicio fueron muy largos. Pero muy largos. Hasta que se escuchó el Piiiiii y ahí prendí la tele. Estaba arrancando el sistema. Qué susto. Ya me veía haciendo malabares. Ocurre que ya no se consiguen los FX. Y si tenía que cambiarlo, me obligaba a renovar placa madre y memorias. Pero no. Tengo el conocimiento de que a uno de mis proveedores todavía le queda un FX. Se trata de un modelo odioso, el FX 9600. Nunca lo vendieron porque calienta que da miedo. Lo que yo hubiera hecho, era des-Overclockearlo…. Es decir, bajarle el consumo eléctrico con el multiplicador desde el bios, hasta transformarlo en un FX 8350. Porque el modelo 9600 es una mentira de AMD para competir con los I5, pues en esos años de 2010 -2016 no podían alcanzar ni de asomo el rendimiento de la gama media alta de INTEL. Y para ello, seleccionaban las mejores manufacturas y las overclockeaban hasta el límite. Resultado, el 9600 necesita refrigeración líquida, sino se quema. Lo bueno es que está desbloqueado y que se puede desacelerar desde el bios para tener temperaturas normales. En fin. Mi querido FX6350, sigue vivo, pero me hizo pasar un momento de tensión. Qué loco, que esto ocurra justo con mi computadora. Por suerte, no pasó nada que no pueda ser arreglado.
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