Mis queridos noiseros hoy es uno de esos días que amanecí que hasta el café con azúcar me sabe amargo. Diríamos en mi pueblo amanecí con el apellido atravesado o con la ceja levantada jaja. Y es que a veces con el transcurrir de los días uno se va llenando de pensamientos, el día a día te va cansando, y sientes que las cosas dejan de fluir. Sin embargo seguimos adelante porque a pesar de todo estamos sanos y cuando hay niños pequeños en casa hay una razón para no decaer. Así que me digo a mi misma, desahogate pero no te quedes allí en lo nublado, brilla como el sol con una sonrisa y la mejor aptitud. A propósito de la imagen, hoy volteo las ollas y me quedo acostada, a veces es lo que provoca y al cuerpo hay que darle lo que pide.
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