#DinámicaRuletas #EnEspañol Miguel es una persona que no necesita trabajar, no es millonario pero si tiene asegurada su solitaria vida de por vida, económicamente hablando. Pero como toda persona, tiene que hacer alguna tarea para tener un propósito y no deprimirse. Así es que el fotógrafo amante del heavy metal buscaba obtener una foto importante, una foto que pudiera vender por bastante dinero. Siempre fue de sacar pocas fotos, pero importantes, de esta manera priorizaba la calidad por sobre la cantidad y al no tener apuro económico se daba el lujo de solo fotografiar algo destacado, algo que lo haga sentir un fotógrafo valioso para sus clientes. Así fue como una noche se enteró de casualidad que un importante conductor de TV junto a su producción reclutaba actores para realizar su programa de juegos de preguntas y respuestas. Lo malo de esto era que por reglamento en dichos juegos tenían que participar personas elegidas al azar entre quienes estén interesados en participar y no como se hacía, contratando personas con determinadas características y dándole los resultados de las preguntas para generar una competencia televisiva más atractiva para el espectador. Miguel logró hacerse pasar por una de las personas que semanalmente eran reclutadas para plasmar la farsa, todo en absoluto secreto. Al llegar al lugar se encontró con un panorama inesperado, a cada actor le hacían firmar un documento de confidencialidad por el cual, antes de saber para que iban, bajo ningún punto de vista podrían hablar de lo que iban a hacer. Accedió a esto y realizó el casting como cualquiera, pero con una cámara oculta de última generación que era prácticamente in-detectable. No pasó la prueba, pero tenía fotos que podría vender por muchísimo dinero y hasta lo podrían hacer famoso. Al otro día se dirige con el material hacía uno de sus clientes para negociar un precio de venta, pero aquí es donde comenzaría su calvario. Resulta que como buen obsesivo compulsivo, siempre fue una persona alerta y eso lo ayudó a detectar mientras se movilizaba hacia el lugar que algo raro había. Resulta que no le costó mucho darse cuenta que lo estaban siguiendo y no por unas cuadras, sino que durante los 12 km que tenía de viaje hasta su destino. Cuando se dio cuenta que su vida corría peligro decidió cambiar el rumbo y huir, fue ahí que por error llegó a un callejón donde fue acorralado por un hombre que era uno de los que lo seguía. Este se acercó y con un uso extraño y ajustado de palabras le explicó el peligro que corría y que si no olvidaba las fotos y desaparecía por un tiempo iba a morir. También le dijo que el programa de TV que intentaba delatar era preparado por el gobierno para entretener a la gente y que olvide un poco la corrupción, que mucho antes que intentara hacer algo la inteligencia gubernamental ya lo sabía. Resultó ser que siempre supieron a que iba y que iba a hacer, pero lo dejaron dándole la posibilidad de que no revelara el material y como esto estaba a punto de suceder estaba la orden de acabar con su vida. No lo pensó dos veces, se despojó de las fotos y se fue por un buen tiempo a quien sabe donde, pero no a su casa. Hoy Miguel cuenta su historia, muchos no le creen y los entiende. Lo único que siempre destaca es que dentro de una persona puede haber un conjunto de ideas, que ejemplifica con ese hombre que hacía el trabajo de espía civil para gobierno, algo ilegal en cualquier democracia pero sin embargo tenía claro que más allá de lo que hiciera él no era un asesino ni un cómplice de asesinos. Gracias a esta persona la historia de Miguel no terminó en tragedia. Subgénero: Tragedia Personaje: Fotógrafo amante del heavy metal Complemento: Matando el aburrimiento
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