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@CarlosF

Lancé una moneda al aire, pero cuando llegó al suelo rodó, rodó y rodó, y aterrizó en una alcantarilla. Pero no sólo eso, porque además de no poder terminar mi apuesta de 'cara' o 'sello' perdí mi bolívar de plata acuñado en 1965. Así que «si algo puede salir mal, saldrá mal». Ya nos lo dijo Murphy, sintetizándolo en su ley, que por cierto no es realmente una ley científica, sino una afirmación basada en un principio empírico. Pero dejemos por el momento a Murphy y su ley, para estirar un poco más mis ideas con tres anécdotas en las que la situación se agrava al final: 1: El otro día le conté a un amigo lo que le pasó a otro amigo mío, que por enamorarse de una chica comprometida recibió una paliza del prometido de la dama. El caso es que escapó hábilmente de esa situación e inmediatamente corrió a un ambulatorio para que le miraran la herida de la cabeza, pero a una cuadra del centro de salud un perro grande lo atacó y lo dejó peor. 2: De adolescente, me lancé a una piscina sin saber nadar, confiando en mi hermano, pero lo que no sabía es que nada más meterme en el agua, me daría un calambre en la pierna ---de esos que duelen y nos hacen retorcer hasta el infinito--- que lo complicaría todo y nos daría un susto inolvidable a los dos. 3: Y, aún más atrás en el tiempo, cuando era niño, estaba en una fiesta de cumpleaños viendo la piñata y al cumpleañero con los ojos vendados y listo para golpearla. Objetivo: cuando la piñata se rompiera, recoger todos los caramelos y juguetes que pudiera. Pues bien, el niño se giró de repente y lanzó su primer palo hacia donde creía que estaba la piñata, pero la realidad es que me dio de lleno en la frente. Literalmente vi pájaros y estrellas a mi alrededor. Con un ematoma, sin caramelos, sin juguetes y sin torta, tuve que volver a casa. Tal vez, cada una de estas situaciones podría haber sido peor; no lo sé. 1.- ¿Podrían estas cosas tener algo que ver con la mala suerte? 2.- ¿Están relacionadas con nuestro destino? Todo el mundo tiene un sistema de creencias que le permite teorizar al respecto. Pero más allá de toda conjetura hay que entender que cualquier acontecimiento, por simple o complejo que sea, lleva consigo la «probabilidad» de que ocurra o no. Hablar de buena o mala suerte en tal caso puede ser ambiguo. La ley de Murphy, por ejemplo, no es más que la mayor probabilidad de que a alguien le ocurra un suceso negativo (malo) en un momento dado. Por otra parte, todo acontecimiento está precedido por algo que lo genera. En este caso, la causalidad (causa y efecto) no es un mero capricho, y hablar de «destino» se queda corto ante algo más complejo que implica todo lo que nos rodea, sea visible o no a nuestros ojos. -✍- C•F _ _ _ #Español #NoiseChat

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