«El ajedrez, como el amor, como la música, tiene el poder de hacer felices a los hombres». La frase es de Siegbert Tarrasch, destacado ajedrecista y uno de los más influyentes en este deporte a principios del siglo XX. Traigo a colación esta frase porque hace días que quiero dedicar una 'entrada' a este fabuloso juego de carácter intelectual, en el que dos guerreros, dos mentes, dos formas de ver el universo, se enfrentan en una batalla por derrotar al rey contrario. En este noble, místico y milenario enfrentamiento, que tiene lugar a cada momento en todos los rincones de la Tierra, dos ejércitos guiados y coordinados por sus respectivos comandantes, empuñan, por un lado, sus mejores escudos de defensa, forjados en la paciencia, la creatividad, la confianza y el autocontrol, y por otro, sus mejores armas: las ideas, los conceptos y los argumentos. El jugador que muestre el mejor carácter táctico y estratégico será el que triunfe. He jugado al ajedrez muchas veces, y me gusta y lo disfruto. Por eso hablar de él me inspira, porque también sé lo que es una partida reñida, en la que cada movimiento que haces significa tus próximos minutos de aliento en la partida. Pero vamos, cualquiera que haya jugado al ajedrez sabe de lo que hablo y, más aún, sabe que es una forma de aprender a pensar. Esto no significa que haya que ser muy inteligente para jugarlo, como muchos piensan. De hecho, esta idea, entre la gente, y especialmente entre los jóvenes, ha degenerado en la falsa afirmación de que el ajedrez es un juego aburrido. Si hace una encuesta entre sus amigos, probablemente comprobará que no me equivoco. Así que, si tienes la oportunidad de enseñar este deporte, los niños son muy receptivos, curiosos y tienen buen 'feeling' y pilas 'duracell' para ello. Además de hacerles un bien evitamos que su desinterés por aprender este juego aumente proporcionalmente con la edad. Hay que tener en cuenta que este juego puede aplicarse como recurso pedagógico para estimular el desarrollo de importantes habilidades cognitivas en los niños, como las verbales y las numéricas. Ahora bien, en términos generales, el ajedrez es un juego que a cualquier edad combina inteligencia, habilidad y memoria, y se complementa con la experiencia y la práctica constante. En este juego, la memoria es una función que el jugador generalmente logra memorizando agrupaciones de piezas y patrones jugables. Lo cierto es que tras esta amalgama de situaciones, el ajedrez requiere que nuestro cerebro trabaje a pleno rendimiento durante una partida. Tanto es así que el hemisferio izquierdo se activa más que el derecho durante una partida, algo lógico ya que este hemisferio es el 'lógico' y el ajedrez requiere mucha 'lógica'. Quizá por eso este juego interesa tanto a los neurocientíficos. De hecho, jugar al ajedrez es una actividad cerebral reservada a los humanos (no conozco hasta ahora un primate no humano capaz de hacerlo más allá de las imágenes publicitarias y los memes que encontramos en la red). En cuanto al tipo de actividad que realizamos cuando jugamos al ajedrez, permítanme explicar lo siguiente. En matemáticas hay tareas que, según sus características, son espaciales o lógicas (capacidad de cálculo). El ajedrez es una tarea de ambas pero fundamentalmente una tarea o actividad espacial, lo cual se sabe porque las áreas que se encargan del procesamiento visual y espacial en el cerebro se estimulan cuando jugamos al ajedrez. Por lo tanto, como he dicho antes, el ajedrez no es sólo un deporte para personas inteligentes. Hay dos artículos interesantes sobre el ajedrez y cuyas referencias dejo aquí: [1] Atherton et al., «A functional MRI study of high-level cognition. I. The game of chess» Cognitive Brain Research, Volume 16, Issue 1, March 2003, Pages 26-31. [2] Gobet ab, «Expert memory: a comparison of four theories», Cognition, Volume 66, Issue 2, 2 May 1998, Pages 115-152. El primer 'paper' muestra imágenes de Resonancia Magnética Nuclear funcional de las partes del cerebro que se activan o estimulan mientras se juega al ajedrez, mientras que el segundo 'paper' compara las 4 teorías más conocidas sobre la relación entre la memoria y los ajedrecistas. Si les interesa el tema, a nivel divulgativo, les recomiendo el libro de Leontxo García, «Ajedrez y ciencia, pasiones mezcladas», Drakontos, Crítica (2013). Por último, como hay gustos variados para todo y en esta red social hay diversidad de usuarios, también hay un corto de animación de Pixar de 1997 que ganó el Oscar (Geri vs. Geri). No sé si lo conocen. Les dejo el 'vínculo' por si plantean echarle un vistazo ☞ [https://m.youtube.com/watch?v=9IYRC7g2ICg]. Saludos y bendiciones para todos, -✍- C•F _ _ _ #Español #EnEspañol #NoiseChat #DeCalidad #Ajedrez
Log in to join in Reading is open to everyone. Replying needs an account.
5 comments
El ajedrez, perfecto para estimular el cerebro y ayudar a concentrarse más. Ideal para los más pequeños... Del video de Pixar, simplemente genial, esa dentadura sí que roba sonrisas jajaja.
Estimado amigo, siempre me gusta leer tus posts, eres una persona culta. Con buen dominio de su área de profesión y contenido, excelente redacción..y con respecto al tema que redactaste te cuento soy pésima en el ajedrez (y claro que he jugado), ah pero en domino soy una hojilla (jajaja)..y mis hijos son buenísimos en ajedrez . Feliz día 😘🤗
Hola, hola... En mi caso no juego al dominó aunque es un juego de mesa que trasciende generaciones. Solo hay que ver como en varias ocasiones es motivo de reuniones familiares y de amigos. Por no hablar de la Semana Mayor, creo que es uno de los momentos más populares para jugarlo. Este juego también tiene sus beneficios, como por ejemplo, mejorar la concentración y la memoria. Por supuesto, es muy diferente al ajedrez pero sigue teniendo sus bondandes en estos aspectos. Me me es grato saber que lees mis posts. Un abrazo.
Muy bueno el post, lo aprendí a jugar cuando tenía 7 u 8 años, luego de una lectura en lenguaje en el colegio, cuando la maestra nos leyo la fabula del sultan que habia perdido un hijo en una batalla y estaba sumamente triste, hasta que un viejito se presento en su corte y le enseño el juego, demostrandole en el desarrollo de una partida que el sacrificio de una pieza clave puede significar la victoria, yo llegue a la casa saque un tablero de damas que tenia y de carton fabrique mis propias fichas, pero obviamente solo estaba inventando porque no sabia las reglas del juego, en la lectura solo era una fabula, mi papa me vio tan interesado que ese fin de semana me compro un tablero de madera con sus fichas un libro de ajedrez y me enseño a jugar, el sabía... todavia conservo el libro, mi tablero y mis fichas, disfrute mucho jugando de chamo y adulto joven, ahora ya con 40 tacos no juego tanto como deberia pero todavia echo un partida de cuando en cuando.
Un maestro, una historia, un padre, un hijo y, finalmente, el ajedrez.... todo ello relacionado y finamente sincronizado. Por eso la vida es más que mágica y siempre nos sorprende hasta en los más pequeños detalles. Quizà un dìa de estos juguemos al ajedrez vìa online. Saludos.