Estos días se ha hablado mucho de la caída del mercado de cifrados. No hay que ir muy lejos para ver el latigazo mortal, certero y rastrero que dio LUNA al ecosistema crypto en general. Entusiastas, traders, HODLErs, inversores institucionales, etc., bebieron juntos el amargo cáliz del fracaso y la decepción. Lección aprendida. El mercado funciona como un todo. Es una sola mente y un solo sentimiento que sintetiza a millones de almas que depositan allí sus esperanzas cada día. Una lección que resumo de la siguiente manera: ''El mercado hace lo que 'El ToDo' quiere que haga, no lo que tú o yo queremos que haga''. Por otro lado, ayer estuve pensando en lo que podría pasar si un cataclismo como el vivido con LUNA sucediera con Bitcoin. No se me ocurrió nada bueno. La verdad es que no. No sé, por un instante me imaginé, entre otras cosas, en tal escenario, a Bukele asistiendo a un juicio en su país por poner en peligro la economía de El Salvador. ¿Me equivoco por pensar semejante disparate? Tal vez sí, pero en esta situación indeseable, Bitcoin podría alcanzar precios insignificantes. Es más, si esto ocurriera, creo que cualquier locura es posible, sobre todo cuando están en juego 562 mil millones de dólares. Una hecatombe bajista de esta magnitud se tragaría esos miles de millones de dólares ante los ojos del mundo, sin que nadie pudiera hacer nada al respecto. Pero bueno, no quiero detenerme en ese tema porque quiero añadir algo más a esta 'entrada'. En muchas personas surge la duda de si una inversión incorrecta es o no un subproducto de un pensamiento equivocado. El cuestionamiento es muy general, sin embargo creo que en muchos aspectos lo es. El punto es que a veces no evaluamos todos las aristas que intervienen en el proceso de una determinada inversión. Cuando invertimos en criptomonedas, en cierto modo no estamos invirtiendo en un producto sino en personas. Digo esto porque hay muchos 'entusiastas' nuevos en el mercado que no se dan cuenta de que al otro lado de cada transacción que hacen siempre hay alguien. Cada vez que compras, hay alguien que te vende al otro lado de la operación. Del mismo modo, cada vez que vendes, hay alguien que te compra al otro lado de la operación. La cuestión a analizar aquí es, ¿quién es más inteligente, tú o la persona del otro lado de la transacción? Pensando fríamente podemos llegar a la conclusión de que el éxito de la inversión se basa en la capacidad de encontrar dos grupos de inversores inadecuadamente formados e incluso informados. Por un lado, los que están dispuestos a darte sus tokens a un precio barato o muy barato y, por otro, los que están dispuestos a comprar tus tokens a un precio alto o muy alto. Es como si el éxito de la inversión consistiera en el arte de encontrar tontos. Suena chocante pero es así, y los cetáceos lo saben. Por último, somos inversores a corto plazo si nos comprometemos a realizar inversiones a diario, aplicando la atención y el enfoque pertinentes a los mercados cada día. Si no lo hacemos, no entramos en esta categoría. Por el contrario, si somos de los que compran tokens y luego se van a dormir durante 5 años esperando que todo sea perfecto cuando nos despertemos, entonces somos inversores a largo plazo que practican la estrategia HODLing. Creo que el grueso de los entusiastas de hoy en día son una mezcla de ambos por varias razones, la principal es que el grueso de los entusiastas no tiene dinero para hacer operaciones diarias. Más allá de esto, es muy importante entender que el trabajo del inversor a corto plazo es en muchos aspectos una actividad diametralmente opuesta al HODLing. De estas diferencias hablaré más adelante en otro post. Un cordial saludo a todos y mil gracias y bendiciones por tomarse el tiempo para esta 'entrada'. Hasta la próxima. -✍- C•F _ _ _ #Español #NoiseChat #EnEspañol #DeCalidad #Bitcoin #Mercado
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