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@CarlosF

El mundo sería un lugar mejor si fuéramos seres más empáticos, motivados a hacer el bien y a solidarizarnos con las buenas causas. Y sería mucho mejor si valorásemos la vida como el mayor de los dones concedidos por el Creador. Pero no, a menudo no es así. En la práctica, estas cosas son difíciles de hacer y de ver. La propia sociedad, la que nos cobija bajo su manto, y el sistema en el que está inmersa, siembran ---consciente e inconscientemente--- antivalores en nosotros desde que vemos la luz del día y respiramos la primera bocanada de aire. Así, con el paso del tiempo y la siniestra bendición de esos antivalores, deformamos actos y conductas de nuestra vida cotidiana, moldeándolos a nuestra conveniencia sin siquiera darnos cuenta de que podemos estar equivocados en tal o cual apreciación y ejecución. Basta con mirar a nuestro alrededor para encontrar contradicciones paradójicas. Contaré al menos tres casos que conozco, pero hay muchos que varían en forma, sabor y olor, según la naturaleza humana implicada en los hechos. 1.- Hay personas que renuncian a su más preciada salud para ganar dinero. En cierto modo no valoran su cuerpo, el templo sagrado de su ser interior. Llevan su salud física al límite, e incluso la sobrepasan, para obtener beneficios económicos movidos y motivados por 'máximas' oscuras y tenebrosas, como la codicia, por citar una de tantas. En este mundo en el que vivimos toda acción tiene su reacción, y con esto hay que tener cuidado. Porque resulta que, en un acto contradictorio para nosotros pero no para la naturaleza que siempre busca el equilibrio, vemos como estas personas pierden lastimosamente el dinero ganado para intentar recuperar su salud de nuevo. Caso 1: Un adolescente, hijo de mi primo más cercano, acabó con depresión y carácter agresivo tras días y días de estar inmerso en un juego online ¿Ganó dinero? Sí. ¿Cuánto? Lo suficiente como para que sus agallas se expandieran más y más, hora tras hora. Una de las cosas que hacía era completar misiones para otros jugadores y por cada misión completada se le pagaba una determinada cantidad de dólares. Esta cantidad variaba dependiendo del nivel de la misión que completara. Y el caso es que con su dedicación de horas-adolescentes que pasaba allí, hacía varias misiones al día. Así que acumuló una buena cantidad de dólares, con los que compró equipos para mejorar su nicho de juego e instaló internet exclusivamente para él (que la familia no podía usar para que el juego no se colgara). Tanto esfuerzo para terminar con una fuerte depresión que lo puso muy mal. El caso es que como sus padres no tenían suficiente dinero para pagar sus consultas, terapias y tratamiento médico, el hijo de mi primo fue el que acabó pagando todo. Se quedó sin dinero, sin jugar porque se lo prohibieron y con un estado de salud ya no igual al que tenían antes de aventurarse en ese mundo online. 2.- Por otro lado, hay quienes piensan constante y ansiosamente en su futuro. Pensar en nuestro futuro no es malo, no es un pecado. Es un acto de responsabilidad, pero deja de serlo cuando, de tanto pensar en él, nos olvidamos del presente y acabamos por no vivir ni en el presente ni en el futuro. Es un estado de vida paradójico que no es ajeno a la realidad cotidiana, no es algo de otra dimensión o de algún universo paralelo. Caso 2: Un colega universitario en 2017, cuando la hiperinflación en Venezuela estaba en su punto más álgido, lo vivía pensando de forma exagerada y quizás hasta paranoica sobre su futuro dada la crisis económica. A falta de 6 años para la jubilación, decidió dejarlo todo. Dejó su trabajo como profesor y vendió su casa, su automovil y una finca situada al sur de Mérida. Hizo las maletas y se marchó a Perú. Un tiempo antes de partir, en la cafetería de la universidad, me pidió mi opinión sobre su viaje. Fui claro: ''Tienes dos posibilidades: Que te vaya bien o que te vaya mal. No hay medias tintas. Así que pide tu año sabático y no vendas tus bienes porque tienes la misma probabilidad de que las cosas te salgan mal que de que te salgan bien, y si te salen mal acabarás de nuevo en Mérida pero con la diferencia de no tener nada''. Nunca nadie le reprochó que se fuera del país. Lo que siempre le aconsejaron fue que planificara bien las cosas. Hace unos meses lo vi en las calles de Mérida como un indigente. Es triste decirlo pero es así. En Perú no le fue bien porque incluso fue ambaucado por algunos peruanos de mala fe. Y a su regreso su propia familia le dio la espalda por sus irreverentes desplantes hacia ellos antes del viaje. Allí estaría disfrutando de la universidad, de lo bonito que es dar clases, enseñar, dar seminarios, etc., y ya estaría tramitando los papeles para solicitar su jubilación. 3.- Por último, están los que viven aceleradamente como si nunca fueran a morir. Pero esto último es curioso porque esta misma dinámica de vida es la que lleva a muchas de estas personas a un final trágico que reproducen una y otra vez como si, irónicamente, nunca hubieran vivido. Caso 3: Una compañera ---hablo de mis tiempos de estudiante de pregrado de química--- de familia acomodada, hija de ganaderos del estado Apure, cuando llegó a la Universidad de los Andes se enamoró de Mérida, de su gente, de sus paisajes y de su clima. Pero con el paso del tiempo, sus objetivos de estudio se diluyeron en otros propósitos. Durante toda la semana iba de fiesta en fiesta. Salía con sus compañeros a diferentes locales nocturnos de la ciudad. Mérida, antes de la crisis, tenía una vida nocturna muy atractiva y cosmopolita, que ella absorbió de forma insana. Un día, volviendo del centro de Mérida a la ciudad del Ejido, a eso de las 4 de la mañana, estrelló de frente el automovil que le había regalado su padre contra un muro de contención del trolebús. Tres de sus cinco amigo murieron. Mi amiga permaneció viva pero parapléjica durante un tiempo hasta que murió. Pensar en estas cosas no nos convierte en un genio o en un iluminado, ni va a transformar nuestra vida de la noche a la mañana, pero sí nos hace interiorizar ciertas realidades que a veces pasamos por alto. Para mí, encontrar las soluciones adecuadas a ciertos problemas que se nos presentan es cuestión de tomar el mejor criterio, aun cuando estemos influenciados por nuestra cultura, enseñanzas recibidas, adquiridas y vividas. Gracias por estar aquí, Hasta la próxima, -✍- C•F _ _ _ #Español #EnEspañol #NoiseChat #DeCalidad

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