Cuando alguien se vuelve amenazante, lo desdibujo pacientemente. Empiezo por sus líneas, luego dedico tiempo a los claroscuros y dejo sus sutiles entramados para el final. Mi intención: desarticular la figura. Es lo único que intento hacer. Como su centro de acción es violento, tengo que impedir que mire desde ahí, quitarle esa aura magnética maligna que intriga e inquieta, convertirla en un punto vacío en descomposición. Por la noche hago de esto un arte. Me acerco al rostro, a sus gestos, recuerdo todos los hechos, tomo un trozo de tela empapada, común, perversa, con la que garabateo sutilmente el dibujo. Cuando el agua deja de ser opaca, no queda nada; sólo transparencia. No deformo totalmente el rostro; lo aplano y me amoldo a él, y convivo con él, recordando la complejidad humana. Es la táctica burda de quien recorre y desborda todas las líneas, sin dejar ninguna al azar. Es una tarea difícil de emprender. Exige un gran desprendimiento. El afecto, el cariño es el rival no deseado. Con su resina elástica, siempre te da asignaturas; algo que hacer. Crea adherencias, pueriles arrebatos, rarefacciones en el aire que respiramos. Hago uso de un método tosco, el que yace en mi órbita. Tuve que idear este procedimiento, ajeno a mi ser, en un momento crucial. Fue al final de una peligrosa metamorfosis resultante de una crisis. Acababa de emerger. La fuente de todo pensamiento e imaginación estaba vacía. Sólo persistían las cosas, ordinarias y obstinadas. -✍- C•F _ _ _ #Español #NoiseChat #EnEspañol #DeCalidad
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1 comment
Dibujar no es para nada una tarea fácil y menos cuando quieres dejar plasmado los sentimientos que te han echo tomar tal decisión de coger papel y lápiz. Pero bueno cuando es deseado esto siempre se va a poder.