DESTINO AL AZAR. #Relato #DeCalidad Lucrecia Valecillos de Torres, era una distinguida dama de la sociedad Venezolana, a sus 32 años era considerada un ejemplo como persona joven, como esposa y madre. Además de su brillante carrera en la radio. Se había casado con Gabriel Lazaroni, un empresario del mundo deportivo. Tenían a Julián Alejandro el niño de 8 años que llenaba sus vidas. Una vida muy alegre, de mucho compartir y disfrute. Viajes, fiestas y muchos momentos gratos en pareja. De la noche a la mañana Gabriel le anuncia que quiere el divorcio, Lucrecia en principio piensa que se trata de una broma de mal gusto y Gabriel le ratifica la noticia y le dice que le enviará a su abogado, para finiquitar detalles de la separación y los bienes que le quedarían a ella tras el Divorcio. La casa ubicada en Altos de la Pradera, donde habitaban en pareja, dos carros, un gimnasio con una buena dotación de equipos y una importante membresía y una granja recreativa en las afueras de la ciudad, se constituyen en "el cambio" por dejar de tener esposo. En una nota rosa de un periódico de la ciudad, se entera de las razones de su acelerado divorcio, Gabriel Lazaroni tiene a una joven de 19 años como su nueva pareja y anunciarán boda. Decide hablar con el director de la emisora y le pide que le quite parte de la carga horaria y sobre todo los programas con interacción con el público. El director entiende su situación y acepta la propuesta. En lo posible trata de hacer las rutinas que antes hacía con su esposo, pero esta vez sola. Desde la compra de víveres en un supermercado hasta llevar a lavar el carro en un pulilavado. En esos lugares se encuentra con personas que le conocen, pero nota en esta gente, miradas y gestos de no querer hablar con ella, pero si murmurar sobre ella. En un día de retirar boletas de rendimiento escolar del niño, percibe el mismo tratamiento, siente la voz del pensamiento dela gente, cómo un: "No quiero hablar contigo, perdedora, te han dejado por alguien más joven y bella". Un sábado en la mañana recibe la llamada de su comadre Elena Caraballo, ésta la invita a su casa a una partida de cartas. Lucrecia nunca ha jugado eso, pero decide ir para distraerse un poco. En ese grupo de jugadores, es Bienvenida y considera que le han dado el trato y receptividad a la que estaba acostumbrada y merecía. Lucrecia va aprendiendo sobre este mundo y de a poco se va adentrando, esa posibilidad de ganar algo en un período de tiempo muy corto, cuando venía de perder mucho en su vida personal, le produce buenas sensaciones. Empieza a perder, pero con el estima elevado de nuevo y con la confianza de "saber" del juego, apuesta sumas cada vez mayores y gana, pierde unas dos o tres veces seguida y se arriesga en una gran apuesta: Su casa, la cuál pierde. Le explica a su niño que vivirán ahora en un apartamento alquilado, mientras junta para comprar una casa como la de Altos de la Pradera. Además no necesitarán por ahora tanto espacio. Junto al amor y esperanza en el juego desarrolla el gusto por el licor, se hacen más frecuentes sus excesos y esto le lleva a arriesgar más y perder más también en las jugadas. Debido a las constantes faltas en la radio es reemplazada y esto parecía importarle poco o nada a Lucrecia Valecillos. Gabriel se entera de la situación y viaja a Santo Caín, un pueblo sumergido en el interior del país de dónde es oriunda Lucrecia y habla con los padres de ésta. Deciden llevar a Lucrecia a profesionales de la salud mental y es diagnosticada con Ludopatía. Gabriel toma temporalmente la custodia del niño y de lo poco que queda de los bienes de Lucrecia, decide venderlos e invertir ese dinero en contratos inteligentes. Muchas gracias por su lectura. --------------------------------------------------- ®Relato de mí autoría @Burkino Los personajes y situaciones son ficticios. Me permito hacerle unas preguntas: ¿Que opina de la Vida de Lucrecia Valecillos?. ¿Es usted practicante de algún juego de Azar?. ¿Sabe lo que es la Ludopatía?.
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7 comments
Si conocía sobre este tipo de cosas, aunque no recordaba bien que así es como se hacía llamar ese tipo de enfermedades. Creo que este se desarrolla principalmente porque la persona misma no tiene un control sobre sus propios sentires, además de la necesidad de tener algo de lo cual depender. Así es como terminan las personas que muestran la dependencia de una forma diferente, dañándose a ellos mismos cuando sus ideales se ven destruidos. La ludopatía es algo serio y si mal no recuerdo, en mi familia mi tía y abuela paterna casi caen en eso, porque iban mucho al bingo cuando este funcionaba, apostando y apostando, aunque en su caso, eran en maquinas. Cosa a la que no le hallo sentido. Por otro lado, excelente historia para demostrar este tipo de comportamientos que a veces se ve como algo sin importancia. Ahora tengo curiosidad sobre cómo retratarías una historia relacionada a la adicción al alcohol o algo similar. Nos estaremos leyendo.
Gracias por tu lectura @Denis4 Voy a escribir algo sobre la adicción al alcohol. Volviendo a este caso de la Ludopatía, mira es algo que como toda enfermedad tiene cura, pero hay que buscar ayuda profesional. De a poco va llenando aquellos espacios dejados, normalmente por aquello de lo que se dependía mucho.
Con tratamiento las enfermedades se pueden controlar y no permitir que se agrande, aunque eso no es para todas las enfermedades. Por otro lado, gracias por tomar en cuenta mi sugerencia.
Cualquiera actividad que nos conduzca a la adicción es digna de ser atendida por profesionales. Conozco casos de amistades que han perdido no solo sus vienes materiales, también los afectos de las personas cercanas a causa del juego. Por mi parte no puedo aportar experiencia alguna en este campo pues no practico esta actividad. Interesante la forma en que nos presentas este polémico tema.
Saludos @Leopardo. Cuando la vida nos presenta tantas perdidas, el juego nos puede tentar a probar y nos puede hacer sentir ganadores. Aunque la Lucrecia del relato, tenía una dependencia de su esposo bien acentuada, encontró en el juego y ese mundillo, una especie de reemplazo. Gracias por tu lectura y comentario.
Oh, pobre mujer, buscando superar sus tristezas terminó enredada en una situación peor. Por eso no hay que abandonar a la gente que pasa por situaciones tan críticas. Odié a los amigos y vecinos que lo único que hacían era murmurar a sus espaldas, nadie le tendió una mano. Deprimente.
Tengo un conocido el cual siempre ha proveído de todas las comodidades a su esposa, en algún punto sus hijas se han ido del país, y este alguna vez dijo que no la dejaba sola pues pensaba en que podía incluso llegar a suicidarse... Eso sin meterle que en algún punto hubiese decido por el mismo motivo que el del relato, separarse por alguien más joven. Acá no entra el tema del juego, pero si el factor de que la parte material para quien la tiene y en ningún momento no enfrenta carencias, no siempre llega a ser lo primordial. En lo personal nunca me ha atraído el tema de apostar, considero que sería pésimo, vamos, que apostar no es igual que meter tu dinero en algo que sabes no lo perderás en un abrir y cerrar de ojos... Es ese incentivo de que parece que formas parte de algo, el placer que genera sentir que estas siendo mejor que otros, es ahí donde la persona no quiere parar... Normalmente las personas que caen en ser ludópatas tienen serios problemas personales que normalmente no afrontan. Estás trayendo muy buenos temas @Burkino.