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UNA LARGA NOCHE EN SAN ESTEBAN #Relato #EnEspañol Eran las 05 de la tarde cuando se escucharon unas fuertes explosiones en la estación de policía. En San Esteban un pueblo con tradición de paz y tranquilidad este suceso causo mucha extrañeza y temor. Los más adultos salieron a recoger hijos, nietos y mascotas y encerrarlos en casa, para resguardarse de lo que aún no se sabía que era, pero se presumía muy malo. En la estación de policía, nadie sobrevivió. Previamente los asesinos, miembros de un grupo irregular armado, habían silenciado la única emisora de radio del pueblo y cortado la señal de telefonía celular y fija al derribar sus antenas repetidoras. Había irregulares armados en todas las calles de San Esteban. Se ubicaron frente a la plaza y le pidieron a una parrillera, comida para todos y a una tienda cervezas. Un camión se posicionaba frente a un supermercado y fue cargado con víveres, embutidos y quesos del supermercado. El dueño del local rogaba no le robaran, su mercancía no tenía la garantía de un seguro. Ese ruego no logró nada. Las casas de funcionarios del gobierno, fueron minuciosamente revisadas en busca de armamento e información importante. Otros objetos de valor como binoculares, brújulas y telescopios fueron saqueados de las casas o tiendas. Los Dos médicos del pueblo, fueron notificados que se irían con ellos a las montañas a curar a unos compañeros, si se portaban bien, regresarían con vida unos días o semanas después. Los jóvenes a partir de 12 años fueron apartados de sus madres y en medio de llantos y dolor serían enrolados en las filas de estos grupos irregulares. A medida que pasaban por las casas estas escenas se repetían. Una familia intentó alcanzar el río, caminando entre los matorrales, pero fue descubierta y ajusticiada cruelmente. Con el transcurrir de las horas y los efectos del alcohol y otros vicios, el descontrol y barbarie se apoderó del lugar, las mujeres, sobre todos las jóvenes fueron vejadas delante de sus padres y familiares, si estos intervenían eran asesinados sin piedad. La impotencia y desespero reinó en esos hogares durante minutos y horas que parecían interminables. Los gritos y pedidos de clemencia de nada valieron. El párroco de la iglesia intentó convencer a los intrusos para que se fueran, pero un fuerte empujón le hizo rodar varios metros por el suelo. El amanecer de sábado con cantos de gallos y pájaros no pudo matizar la triste escena de San Esteban. Un pueblo mancillado, maltratado y herido. Gracias por su lectura. ----------------------------------------------- ©Relato de mí autoría @Burkino Las escenas narradas son ficticias, aún cuando asemejan a ocurridas en la vida real, en varias partes del mundo. Domingo 06-02-22 a las 17:32

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