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#Dinámica5PalabrasdeLucy #HistoriasdelLlano #ElPueblodelOlvido #OjosVerdesdeGata hoy cerrando esta historia usando las #5Palabras: Voraz - Dicho - Acción - Rosados - Chillan Los amores de Alberto, la niña Carmela y Antoñito (Final) El joven ingeniero Alberto Medina llego a casa de su novia a formalizar su noviazgo, frente al padre de la niña y sus hermanos, y pese a comprometerse con la mujer mas linda del pueblo de El Olvido, poseedora de los labios rosados mas provocativos de aquellas tierras, el pobre Alberto en lo único que podía pensar era en aquellos ojos verdes de gata propiedad del enclenque de Antoñito. Alberto paso una semana evitando si el contacto con el inquilino de su casa, porque cada noche que cerraba sus ojos terminaba soñando con aquellos ojos que lo habian hechizado, preocupado por su masculinidad una semana después de insomnios justo la noche anterior al inicio de las festividades del patrono del pueblo, tomo su caballo y cabalgo a un caserio cercano para olvidar esos ojos con tragos y los besos de otra en un bar de aquellos de luces rojas, regreso a casa tan ebrio, que doña Altagracia tuvo que solicitar la ayuda de Antoñito para llevarlo a su cama. Al día siguiente el pueblo esta en efervesencia por el comienzo de las fiestas, don Miguel les dio la tarde libre a sus empleados para el disfrutar tambien del jolgorio, Antoñito no regreso a casa de los Medina si no que camino hasta las afueras del pueblo, se salio del camino tomando el rumbo del río, su objetivo una fresca y oculta posa en la arboleda, luego de revisar muy bien que estuviera solo, se quito sus botas, sus ropas, el bombin, solto su pelo largo debajo de aquel sombrero, para finalmente desatar las vendas con que aprisionaba su pecho cada mañana en su cuarto, y desnuda liberada de su disfraz la bella Luisa Antonia Aguirre Marquez se lanzo al agua para disfrutar de la ricas aguas de aquella poza, luego de divertirse un rato, seco su cuerpo con el sol y el viento acostada sobre una piedra antes de vestirse y regresar a El Olvido convertido nuevamente en Antoñito. Las calles del pueblo estaban repletas de gente, no solo de el pueblo, muchos visitantes de otros poblados y caserios cercanos venian a disfrutar de la fiesta, la niña Carmela, se escapo de su casa, molesta porque esa día su novio Alberto no habia respondio su carta, lo que no sabia la niña era que Alberto todavia en su casa dormia por los efectos del alcohol de la noche anterior, a pesar de ir molesta la alegria del pueblo y el bullicio de la gente le hizo cambiar de semblante y pronto empezo a sonreir saludando a todo el mundo, a la vuelta de un esquina a tan solo 2 cuadras de la casa de los Medina, un rapaz y rastrero jinete montado en un caballo tan negro como su alma, espoleo a su caballo luego de levantarla envilo del suelo para escapar de El Olvido llevandose a su mas bella Flor. La gente grito, algunos hombres trataron de detenrlo, pero el gavilán saco su armo y disparo abriendose camino hasta perderse en el monte. Cuando Antoñito regresaba a pie del rio, se encontro con la algarabia y el bullicio que habia dejado unas horas antes en El Olvido, pero ahora no era por las fiestas si no por el secuestro de la niña Carmela, corrió a casa de los Medina para alertarlos de lo que habia pasado, pero al llegar ya estaban alli el padre y los hermanos de Carmela acompañados por otra docena de hombres que junto con Alberto saldrian a rescatar a la niña, Antoñito se ofreció a ir con ellos, algunos se rieron, Alberto tampoco le gusto mucho la idea, -eres muy pequeño, seguro no sabes montar ni mucho menos disparar, nos estorbaras!!!-, le dijo Alberto que preferia mantenerse lo mas lejos posible de aquel enclenque muchacho que le habia robado el sueño y la tranquilidad, Luisa Antonia que habia montado a caballo desde que tenia memoria y que sabia usar muy bien un arma gracias las enseñanzas de su difunto padre, salto sobre el lomo de un caballo, lo arreo con destreza, tomo el rifle que estaba en la gualdrapa, -bang, bang, bang-, tres tiros certeros apagaron los tres focos de la calle, -Vamonos que para luego es tarde!!!-, dijo con autoridad el enclenque muchacho del traje y el bombin, Alberto no pudo alegar mas nada para dejarlo atrás y pasaron a la acción. Salieron montados a caballos los 16 hombres y Antoñito, siguiendo la senda que tomo el bandido, era un Flores dijo el Alcalde, el padre y los hermanos de la niña Carmela arrugaron la cara, esa familia tenia fama de bandidos, allí decidieron separarse, el Alcalde y su guardaespalda acompañaria a la familia de la joven secuestrada hasta la hacienda de los Flores para exigir explicaciones, el resto se desplegarian por la comarca para buscarla, cuando partio el alcalde y su grupo, el resto de los hombre se separaron el parejas, el pobre Alberto que todavia estaba golpeado por el Alcohol de la noche anterior, la preocupacion por el secuestro de su novia, le toco en suerte de compañero al enclenque de Antoñito!!!. Los dos hombres cabalgaron juntos, Antoñito no entendía porque aquel joven amable y atento que conocio habia cambiado su actitud, llevaba dias evitandolo y en esta hora apenas le dirigia la palabra para cambiar de rumbo y buscar por otro lado. Ya con la noche cerrada, luego de cabalgar por varias horas sin encontralos, Antoñito tomo la palabra para pedir que se apearan de los caballos y descansaran un rato, apesar de las antorchas no veian mas alla de dos palmos, en aquella noche oscura sin estrellas ni luna, improvisaron una fogata para seguir con la busqueda a la primera luz del alba, Antoñito estaba realmente preocupado y comprometido con la busqueda, le tenia un aprecio sincero a la niña Carmela, sus tonterías, sus gritos, sus bromas, se aguanto las ganas de llorar en su papel de hombre, pero Luisa Antonia como mujer sabia muy bien de los riesgos que aquel secuestro y las consecuencias para la pobre niña Carmela, por su parte Alberto Medina estaba en una encrucijada, no era que no le importara el destino de la niña Carmela, pero teniendo tan cerca a Antoñito no podía evitar que su corazon se acelerase, -¿ que diría su papa si lo viera ?, después de viejo pataruco!!!, enamorado de un hombre, el pobre Alberto sentia que la cabeza le iba a estallar y no por efectos de la resaca. Dos días después seguian buscando por el monte, cuando se enontraron el grupo liderado por el alcalde, no hubo suerte en la hacienda de los Flores estaba la familia completa, aunque solo fataba uno, el mas peligroso de ellos, la oveja negra de la familia o mas bien dicho un zorro, un lobo voraz sin vergüenza ni moral que ya le habia desgraciado la vida a mas de una muchacha, Pedro José Flores!!!, la busqueda se extendio por mas terriotorios a lo largo de esos dos días y los dos subsiguientes, mas hombres del pueblo de El Olvido se sumaron a la partida de busqueda, no hubo resquicio, montaral, casucha, donde no llegaran pero ni rastros de la niña Carmela y su secuestrador, a la mañana del quinto día llego la noticia, amparado en el velo de la noche el jinete del caballo negro había devuelto a su presa frente a la puerta de la casa donde por primera vez intento llevarsela, los hombres regresaron en tropel al pueblo, una vez en la casa, solo entraron la familia, Alberto y Antoñito porque vivía allí, doña Altagracia trataba de calmar los llantos de la niña Carmela que aumentaron cuando vio entrar a su padre, sus hermanos y al hombre que amaba. Los hermanos y el padre de Carmela, gritan, discuten, chillan molestos, el viejo les echa la culpa de lo sucedido a sus dos hijos varones por descuidar a la hermana, -¿quien la querra ahora que esta deshonrada?-, Alberto vio a Antoñito y no dudo por un segundo lo que tenia que hacer, -yo cumplire mi palabra empeñada-, dijo resuelto el joven ingeniero, el viejo y los hermanos tomaron un respiro la niña Carmela y doña Altagracia dejaron de llorar, y Antoñito pudo reconocer en aquel joven la hidalguia y el valor que a muchos hombres les faltaba cuando ocurrian este tipo de desgracias que en ningun caso eran culpa de la pobre muchacha deshonrada. Pero el pueblo de El Olvido no dejaba de ser un pueblo chico, las habladurías y los chismes correrían como polvora, eso no se podía evitar, aclaro doña Altagracia, -pues nos casamos mañana mismo en la iglesia del pueblo y en la tarde parto de regreso a la capital con mi esposa y santo remedio- sentencio Alberto. Al día siguiente se celebro la boda, sin gente, sin musica, sin fiesta de boda, no habia tiempo para mas nada, en la premuera de las cosas Antoñito ni si quiera pudo cruzar unas últimas palabras finales con la niña Carmela, esa misma tarde los despidio a ambos en la casa, cuando partieron junto con doña Altagracia, el padre y los hermanos de la niña Carmela hasta la estación de trenes en el pueblo cercano. Cuando quedo a solas el curucutear de una paloma en el patio llamo la atencion de Antoñito, a pesar de estar solo en la casa seguia en su papel, tomo la paloma en sus manos y le quito la carta que traía para ella, era otra misiva de su abogado el doctor Teolindo Acosta, le informaba que Don Edgardo Sanchez Fierro y sus hombres se habian rendido, regresaron de la capital al pueblo del Murmullo con el rabo entre las piernas!!!, Luisa Antonia respiro aliviada habia ganado la partida con astucia e inteligencia, era hora de ir a cobrar la fortuna de su madre y recuperar su hacienda, sus tierras y su vida. Fin. Recuerdo a finales del año pasado cuando publique la historia de Luisa Antonia!!!, la mujer de los ojos verde de gata!!!, nos leemos en la próxima aventura amigos mios.

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