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#Dinámica5PalabrasdeLucy #RelatodeBroma #AlertadeRisas Feliz tarde de MIÉRCOLES #NOISERS del CANAL #VENEZOLANOSenelMUNDO !!! Hoy con un breve relato de broma de un personaje muy conocido. Dentro de la dinámica de las #5palabras, las cuales son: Beneficio - Distante - Condenado - Amarillo - Eterno El hombre que calculaba... Mal Regresábamos de Bagdad, fui a comprar unos sacos de dátiles y algunas telas para la casa, me lleve al camello de mi padre y sin invitarlo se me pego Ben Amín, mi mejor amigo desde la infancia, cuando me vio saliendo esa mañana me lo gane de acompañante, salió caro, desayuno en un oasis del desierto y almuerzo en Bagdad, no me mal entiendan quiero mucho a Ben Amín, es un gran matemático, un hombre muy ilustrado y tremendamente inteligente, pero con una capacidad para meterse donde no lo han llamado que nos ha ganado mas de un problema a lo largo de toda nuestras vidas, por Alá eterno este hombre debe tener algún tipo de maldición. Estábamos a 2 horas de camino de nuestra aldea por la posición del sol calculo exactamente Ben Amín, pero como yo no tenía reloj ni idea si estaba en lo cierto, se la concedí, entonces nos cruzamos con tres hermanos que discutían al lado del camino sobre la repartición de su herencia, una manada de camellos, yo sigo mi camino arreando a mi camello cargado de las mercaderías que traía de Bagdad cuando me percato ya Ben Amín estaba de cabeza resolviendo el problema que nadie le pidió que resolviera, me tuve que regresar, estaba condenado por Alá a cargar con el, era mi mejor amigo. Era un problema matemático de cierta dificultad, pero para Ben Amín los números no tenían secretos, el padre de los 3 hermanos muerto en una distante tierra, había dejado en herencia 35 camellos, que habían venido a reclamar, pero debían ser repartidos de la siguiente forma: la mitad para el mayor (17.5), un tercio para el del medio (11,667) y un noveno para el mas pequeño (3,889). El menor quería sus 3 camellos y que el resto se lo dieran picado para hacer un asadito. El del medio quería que se vendieran los animales y se repartiera el dinero de justa manera. El mayor solo quería que se cumpliera la voluntad de su difunto padre. Yo le hice señas a Ben Amín de que siguiéramos nuestro camino, pero el muy ladino me guiño un ojo y me hizo señas de que me acercara y que callara la boca, dispuso del camello de mi padre y lo sumo a la manada, a mi casi me da un soponcio y no era por el sol. Ahora con 36 camellos realizo la repartición, al mayor le tocaba la mitad de 36, 18 camellos, el hombre sonrió ante la ganancia, al del medio le tocaba un tercio de 36, 12 camellos, también quedo muy contento, y al menor que le correspondían un noveno de 36, le tocaron 4 camellos y ya tenía para hacer su asado con un camello completo, como la sumatoria de la repartición daba 34 camellos, - a mi en beneficio me toca uno y otro a mi amigo que gustoso cedió su camello para solventar la disputa de su herencia -, dijo Ben Amín con autoridad a los 3 hermanos. Entro en la manada y escogió al mas bello, grande y fuerte de los camellos uno de un pelaje amarillo ocre muy hermoso, sin duda el mejor animal de la manada, los 3 hermanos nos comenzaron a ver feo, parece que esa parte no les gusto mucho, yo me dispuse a cargar el camello de mi padre con las mercaderías que traíamos cuando los 3 hermanos nos tomaron por sorpresa, a palos y golpes, querían sus 36 camellos de vuelta, serian 2 para el asado dijo el menor, trate inútilmente de defender el camello de mi padre, pero eran 3 contra 1, si, por que Ben Amín se hizo bolita, es muy bueno para las matemáticas pero nulo para los golpes, jamas aprendió a pelear en la escuela. Nos toco regresar por el desierto cargando las mercaderías nosotros mismos, Ben Amín venia comiéndose los dátiles del saco para aminorar el peso, vio al cielo y por la posición de las estrellas calculo que estaba a 5 horas de nuestra aldea con el ritmo que llevaba mientras se fuera comiendo su carga, a mi según sus cálculos me tomaría 8 horas en regresar, llevaba las telas, lo mas pesado, las cuales no me podía comer, al ver mi cara de disgusto hablo conmigo para calmarme. - Ve el lado positivo gran amigo mio, por suerte solo perdimos un camello, quedamos vivos y nos dejaron los dátiles y las telas para tu casa, alabado sea Alá!!!. - Si que suertudos somos Ben Amín. Le respondí, mientras alzaba la vista al cielo preguntándole a Alá mentalmente, ¿ porque me había hecho el mejor amigo de Ben Amín ?, el hombre que calculaba... Mal. Fin Relato de broma basado en una de las muchas historias del libro El Hombre que Calculaba. La imagen de la manada de camellos de acá: https://images.pexels.com/photos/13365866/pexels-photo-13365866.jpeg?auto=compress&cs=tinysrgb&w=1260&h=750&dpr=1

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