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Hristo el Búlgaro [10a] No habia amanecido en el castillo del Sanjado, el viejo Borka que hace años tan solo dormía un puñado de horas, estaba colocándose su pata de palo cuando escucho los primeros gritos, se termino de vestir, tomo su puñal y salió de la barraca, el alboroto venia no muy lejos de allí, ya habían algunos soldados impidiendo el paso a los reclutas y sirvientes, algunas mujeres que lo vieron se desmayaron, el viejo Borka haciendo uso de la fuerza de su brazo aparto al soldado que pretendía impedirle el paso, solo su experiencia de tantos años en el campo de batalla, de ver muerte, cuerpos mutilados, destrozados, impidió que como muchos allí presentes devolviera el estomago, hecho a correr con la velocidad que le permitía su pata de palo, entro al castillo y subió directo a las habitaciones de Freya, adentro del castillo el alboroto de aquella madrugada maldita estaba tan fuera de control como en el exterior, muchos soldados ingresaban por las puertas con las marcas de la tropas de Nikolay, para cuando el viejo maestro de armas pudo llegar hasta el 3er piso del castillo, se encontro con un muro de soldados, esta vez la fuerza de sus brazos no le permitió abrirse paso, del cuarto de su comadre sacaban a Freya desmayada, con el camisón bañado en sangre en la parte inferior por las labores de parto supuso el viejo Borka, se la llevaron ante sus protestas, mas atrás salía el Sanjaco Lord Stefan bañado en sangre y visiblemente afectado, como ido, con la mirada perdida, escoltado por varios soldados que lo conducen a sus habitaciones, Nikolay iba con el, habia tomado el mando, -que Carajos paso aquí!!!-, grita demandando una respuesta el viejo guerrero, Nikolay se acerca y le habla desde atrás protegido por el muro que conformaban sus soldados, -mi Señora Freya perdió el juicio después del parto, arrojo al recién nacido por la ventana, asesino a su mucama y a la partera con un puñal-, dicho esto Nikolay le ordeno al jubilado maestro de armas que se retirase y se fue detrás de su señor. Ese quizás fue su error, debió ordenar la detención del viejo Borka allí mismo, aunque habia una docena de soldados, y solo llevaba su puñal, en un espacio tan reducido le hubiera podio cortar el cuello a Nikolay y acabar por los menos con media docena si no mas antes de que caer abatido, y aunque la idea de ver su sangre le cruzo por la cabeza, el viejo Borka tenía por quien preocuparse, salió de allí y se dirigió lo mas rápido que pudo a buscar a su pequeña ahijada Sif, pero llego tarde, otra docena de soldados le impidieron el paso en el pasillo y frente a la puerta de la habitación de la niña habia otra media docena mas, sus enemigos habían movido ficha primero, dio media vuelta y salió lo mas rápido que pudo del castillo, ya estaba amaneciendo, el sol despuntaba asomándose en el horizonte, no habia tiempo que perder, el conocía muy bien a Freya, no habia madre mas amorosa y querida con su pequeña hija, -¿se volvió loca y arrojo a su propio recién nacido por la ventana?, pamplinas!!!-, a pesar de la sangre pudo distinguir el color negro de los mechones del poco pelo de la criatura y supo lo que significaron para los celos de Stefan, afuera era la locura, nadie sabia que hacer, pero el viejo Borka si sabía que hacer, mientras iba hacia las barracas llamo a algunos soldados de confianza y a los nuevos reclutas que solo le guardan obediencia y respeto a el, la orden era simple que regresaran a sus barracas y se armaran, el viejo borka regreso hasta su cuarto, tenía ya varios años que no habia vuelto a un campo de batalla, salvo la emboscada que sufrieron el y Hristo, se arreglaba quizás por última vez para una batalla, se colocaba su vieja armadura de cuero reforzado ligera, ya estaba demasiado viejo para la pesada de metal, tomo su espada corta y su hacha pequeña vikinga de combate, dentro de los estrechos pasillos del castillo no habría oportunidad de usar su mandoble, cuando salió lo aguardaban casi 100 hombres, armados y preparados, entre soldados y reclutas, confundidos, con miedo en sus rostros, pero dispuestos esperando las palabras del viejo. -El Sanjaco se ha vuelto loco, mato a su propio hijo recién nacido, y encerró a la señora Freya en una mazmorra, mi ahijada Sif esta también atrapada allá adentro, y necesito de su ayuda para recuperarlas a ambas!!!. Los tambores de guerra empezaron sonar dentro de las murallas del castillo del sanjaco, los gritos de los soldados y los reclutas se entremezclaban, nadie dio un paso atrás, todos acompañarían sin dudar al viejo guerrero en su tarea, el viejo Borka tomo por el brazo a un joven recluta, Zayev Ivanov, el muchacho no debería morir en aquella batalla, ni si quiera debería estar allí, era el hijo menor del viejo Ivanov que desde hace décadas criaba y entrenaba los caballos de guerra para el Sanjaco Lord Petar y ahora los de su desquiciado hijo, pero el muchacho quería la fama y la fortuna que la espada y la muerte le podían brindar, pero la hoja de la espada tiene doble filo, el era fuerte y tenía actitud, pero no para ser un soldado, aun así el viejo Borka lo entrenaba para que no lo mataran en la primera escaramuza donde interviniese, sabía muy bien que el muchacho destacaba en una sola cosa sobre el resto de sus compañeros, era un excelente jinete, y conocía muy bien a los caballos, quizás si se hubiera quedado en los establos ayudando a su padre no hubiera muerto aquel día!!!. Le entrego una carta, y un pequeño mapa con las indicaciones para llegar a su destino, cuando el muchacho oyó el nombre de a quien tenía que buscar le brillaron los ojos, siguiendo las indicaciones del viejo Borka, corrió a los establos y tomo a los dos caballos mas rápidos, debía cabalgar hasta agotar su montura para cambiar de caballo y seguir, debía lograr que el viaje que tomaba un día entero se redujera lo mas posible, cada hora contaba y el viejo Borka no sabia si tenía los arrestos para restablecer el orden en aquel pandemónium, necesitaba a Hristo el búlgaro a su lado, con el gran guerrero allí, los que dudaban no dudarían y muchos que se oponían bajarían sus espadas, el sol ya habia salido todavía era temprano cuando Zayev Ivanov salía por las puertas del castillo a galope tendido llevando ademas de su caballo las riendas de su relevo. Continuara en el 10b. La imagen propia generada en picfinder.ai

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