#BigVERSO #HistoriasdelLlano #ElPueblodelOlvido Buenas madrugadas amigos de la APP, aunque ya estamos en la hora del lobo, hoy no vengo con espantos, fantasmas o vampiros, solo continuando con mi historia del pueblo de El Olvido. El anterior acá: https://noise.app/BigBDP/kx8l43rk Los amores de Alberto, la niña Carmela y Antoñito (4) Al terminar la cena los Medina se retiraron a sus respectivos cuartos para dormir, Antoñito hizo lo propio, una vez mas solo en su cuarto aseguro muy bien las puertas antes de quitarse la ropa para ir a dormir, saco de un cajón de su mesa de noche el paquete que había guardado mas temprano cuando regreso de su trabajo en el almacén de don Miguel, allí mismo lo compro, aunque su jefe no se lo cobro, don Miguel vendía los dulces mas sabrosos del pueblo!!!, como no tenía una vela pequeña uso un cerillo como una, lo coloco sobre el pequeño pastel y lo encendió, era su cumpleaños numero 21, primera vez que no lo celebraba con ningún miembro de su familia, estaba completamente solo y fuera de su casa, se canto cumpleaños así mismo, y antes de soplar el cerillo pidió un deseo en silencio, ya faltaba poco para que pudiera regresar a su casa, a su vida!!!. A la mañana siguiente la casa de los Medina amaneció en alboroto!!!, los gritos de doña Altagracia peleando en el patio interior de la casa despertaron a Antoñito, cuando estuvo vestido y arreglado quito las trancas de la puerta y bajo a ver a que se debía!!!, la señora no le habia mentido, la noticia de la llegada de Alberto se habia corrido por todo el pueblo de El Olvido, aquel patio parecía un palomar!!!, Antoñito pudo contar 3 docenas de palomas mensajeras pero seguramente eran mas, cargadas con cartas de amor y declaraciones de intenciones para con el joven Medina, este en la mesa de la sala escribía negativas a paso veloz para que las palomas en el patio pudieran partir de regreso, solo un palomo lo acompañaba en la mesa, era blanco, Antoñito lo reconoció en seguida, el palomo mensajero mas famoso de El Olvido, llamado Valentín, era el consentido de la niña Carmela. Los hombres se saludaron, doña Altagracia regreso adentro para servirle el desayuno a Antoñito, este comió rápido y se despidió para ir a trabajar, dejando a los Medina solos. -Hijo mio apura tu pluma, porque esas palomas me tienen enferma!!!, ¿esas mujeres no se podían esperar un día o dos para enviarte sus misivas!!!?. -Jajaja, Mama no se enoje, usted no sabe como es este pueblo!!!. Luego de una hora de escribir escuetas esquelas con negativas, el patio se despejo, y fue entonces que Alberto tomo a Valentín en sus manos para leer la carta que su preciosa niña Carmela le había enviado, ya no tenía excusas, ni le iba a dar mas largas al asunto, ya tenía su titulo y un buen empleo, concretaría su noviazgo con Carmela en este viaje, y arreglaría todo para casarse el siguiente año, cuando según sus cálculos ya tendría lo suficiente para comprarle a su futura esposa una pequeña, pero bonita y cómoda casa en la capital para llevársela con el. Carmela habia esperado por el pacientemente durante 5 años de casi amores, el no creyó justo amarrarla si no estaba seguro de poder cumplirle y aun así sin exigírselo la niña aguardo por el todo ese tiempo. Termino de escribir una respuesta, la sujeto bien a la pata de Valentín y soltó al Palomo en el patio, que alzo rápidamente el vuelo. -¿Que paso mijo?, ¿por fin te decidiste?. -La decisión estaba tomada hace mucho tiempo Mama, solo que en ese entonces yo no podía responderle como se debía, estudiando, viviendo en una pensión de estudiante y trabajando medio turno en una tienda, ahora si tengo como!!!. -Que bien mi muchacho!!!. Doña Altagracia abrazo a su hijo, lo adoraba, pero en estos últimos años la pequeña Carmela se le habia metido en el corazón, con sus visitas, sus gritos, sus alborotos, sus carreras, sus chistes y ocurrencias, seria una gran nuera y una digna esposa para su hijo. Alberto fue a arreglarse, pasaría comprando unas flores, algunos dulces y visitaría esa misma mañana a su novia en su casa, pero debía darle un rato a Valentín para que llegara a casa de la niña Carmela que estaba casi a la salida del pueblo. En la tienda de abarrotes de don Miguel, Antoñito pasaba las de Caín soportando las burlas de los otros dos muchachos que trabajaban en la tienda, habia llegado esa mañana un par de carretas con mercancía y debían descargarlas, Antoñito era voluntarioso y no le tenía miedo al trabajo, pero físicamente habia cosas en la que no podía igualar a sus compañeros. Venia literalmente pariendo con un saco de papas, cuando alzo el pie para subir a la calzada resbalo!!! y se fue al suelo con todo y saco, los tubérculos rodaron por el suelo, Antoñito se golpeo, pudo sostener su bombín para que no cayera de su cabeza pero no así sus lentes, allí tirado en el suelo oyendo las burlas de sus compañeros de trabajo tuvo ganas de llorar pero no les daría el gusto, en ese instante llegaba Alberto a la tienda de don Miguel con un hermoso ramo de rosas para su amada, venia por los famosos dulces que tanto le gustaban a la niña, al ver la escena se indigno, el par de manganzones en vez de ayudar al compañero de trabajo se burlaban de el, los espanto con un regaño, y se inclino para ayudar a Antoñito a levantarse, este trato de buscar sus lentes de sol que solo se quitaba en su habitación pero fue demasiado tarde, Alberto pudo verlo directamente al rostros tan solo por unos segundos que fue lo que tardo Antoñito en ponerse sus lentes de vuelta, pero fue lo suficiente para que el ingeniero Medina quedara eclipsado por aquel par de ojos verdes que brillaban mas que unas esmeraldas!!!. Continuara....
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