#Dinámica5PAlabrasdeLucy #BigVERSO #HistoriasdelLlano #ElPueblodelOlvido Buenas noches queridos amigos de la APP, este relato lo debi haber escrito anoche pero se me complico el domingo, lo deje para hoy, acabao de terminarlo, como siempre los lunes me gusta despedir las #5Palabras con un buen relato, en este caso no sera un OneShot, si no la continuación de una historia que empeze a teclear hace un par de semanas, pero con la desaparición de los doctores Ari, Jumper y el pequeño Shuli, ademas de la aventura de Wilburt la puse en pausa. Usando las #5Palabras que hoy se despiden, vamos pues: las #5Son: Privado - Altavoces - Coordenadas - Salón - Personal El anterior acá por si se lo perdieron: https://noise.app/BigBDP/k53z1vlk Los amores de Alberto, la niña Carmela y Antoñito (2) El tren detenía su marcha en el pueblo de San Celestino, por los altavoces de la estación vocean el nombre del pueblo para despertar a los dormidos, Alberto Medina venia bien despierto, tenía muchas ganas de ver a su mama y compartir el logro de su titulo luego de tantos años de esfuerzo y escases ahora vendría la época de las vacas gordas!!!. Alberto se toma un momento antes de bajar del tren para comprobar en un mapa las coordenadas su pueblo El Olvido!!!, no estaba muy lejos, traza unas lineas imaginarias, lo ve claro en su mente, un desvió aquí, un puente mas allá, y las vías del tren bien podrían estar pasando por su terruño evitando que los pobladores de El Olvido tengan que venir a San Celestino para viajar en locomotora, la constructora de los Müller podría financiar el proyecto que el mismo dirigiría, pero para eso ya habría tiempo mas adelante, ahora tocaba llegar a casa con su mama!!!. En casa de los Medina, doña Altagracia preparaba un rico estofado de conejo, el favorito de su hijo, cuando la cosa estaba dura y no tenían para comer mas que las gallinas de su patio, el pequeño Alberto iba con su resortera a la floresta cercana al pueblo, regresaba con dos o tres buenos y gordos conejos, así que doña Altagracia aprendió a cocinarlo de todas las formas posibles, asados, en sopa, pero el estofado resulto siendo el que mas le pedía su muchacho, en el salón las risas de la niña Carmela y Antoñito la sacaban de su trance, cada tanto les echaba un ojo, no por desconfianza con la futura novia de su hijo o el joven enclenque que le alquilaba una habitación, pero como decia el viejo refrán, «el hombre es fuego, la mujer estopa, llega el diablo y sopla!!!». -Vamos 3 a 4 Antoñito hoy si te voy a pescar!!!. -Baraja bien esas cartas Carmela es que, no me hagas trampa. -Gua, ¿tramposa yo?, que mas quisieras. -Jajaja- Antoñito se reía de la inocencia de la niña Carmela, era mas astuto y habil en el juego, para no aburrirse le permitía ganar algunas partidas para que ella no se fuera a casa sin una sonrisa, -tock, tock!!!-, la niña Carmela pega un salto gritando -llego Alberto, llego Alberto!!!-, deja el juego tirado y sale corriendo a abrir la puerta, doña Altagracia no se inmuta sabe bien que su muchacho ademas de tener la llave, jamas toca la puerta para entrar a su propia casa, la niña Carmela abre la puerta emocionada y se lleva un balde de agua fría, no era Alberto, si no sus dos hermanos, Juan José y Juan Rafael, ella tontamente trata de cerrarles la puerta, pero son mas fuertes y se lo impiden. -Deja la necedad muchacha, Papa mando a buscarte. -Yo no me voy de aquí hasta que vea a Alberto. -Ya es de noche y ninguna muchacha decente debe estar sola en casa de su casi novio!!!. -Sola no!!!, aquí estoy yo la dueña de la casa, ¿ o es que acaso están diciendo que mi casa no es decente ?,- se molesto doña Altagracia ante la impertinencia del par de hermanos celosos. -Disculpe doña Altagracia, no quisimos faltarle el respeto ni a usted ni a su casa, pero ya es de noche y usted sabe muy bien como es la gente para hablar pistoladas e inventar sandeces!!!. -Bueno pues, mejor te vas con tus hermanos Carmelita, ya verás a Alberto mañana. La niña Carmela se va escoltada por sus hermanos con cara de pocos amigos, pero atino a despedirse de doña Altagracia con un beso y un abrazo, a Antoñito le pego un buen grito pues este no se habia levantado de la mesa. -Te salvaste de perder conmigo esta noche!!!-, Antoñito suelta una carcajada. Al rato, el aleteo de una paloma mensajera aterrizando en el patio interior de la casa anuncia que ha llegado una carta, como todavía Alberto no habia llegado, la carta tenía que ser para el enclenque, enano y débil de Antoñito, el muchacho recibía misivas hasta dos veces por semana, doña Altagracia no sabía quien era su enamorada por no parecer curiosa tampoco pregunta, cuando el muchacho se levanta para ir al patio a buscar su carta, la vieja suelta uno de sus refranes -siempre hay un roto para un descosido-. La puerta de la casa se abre, los pasos de un hombre con paso firmen llenan de dicha a la viuda de Medina, cuando se voltea allí estaba su muchacho, madre e hijo se estrecharon en un fuerte abrazo y algunas lagrimas corrieron por las mejillas de ambos. Cuando Antoñito vuelve a entrar a la casa trayendo consigo su carta se encuentra con la hermosa escena, se enternece y al muy tonto también se le aguan los ojos, sabía lo mucho que doña Altagracia adoraba a su hijo, tanto le hablaba de el, Alberto esto, Alberto lo otro, que no solo tenía ganas de conocerlo, si no que hasta había crecido en el un aprecio sincero por el joven al que solo conocía por los labios de su mama, la niña Carmela y algunas fotos viejas esparcidas por la casa, Antoñito no quiso incomodarlos, el momento era privado de ellos dos solos, se retiro en silencio apretando su carta contra el pecho, subió a su habitación, ya habría tiempo de conocer a Alberto Medina, mas tarde bajaría a cenar con la familia. Ya en su cuarto Antoñito cerro muy bien la puerta con la tranca antes de abrir la misiva personal que acababa de recibir. Continuara... El banner ya les eche el cuento como lo hice en el capu anterior.
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