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Hristo el Búlgaro [11b] El vampiro de casi doscientos años se transforma en una sombra que se mueve aun mas rápido de lo que ya lo estaba haciendo, una de las transformaciones que el vampiro habia estado perfeccionado a lo largo de su existencia como un no muerto, aunque así no puede atacar, pero se materializa tan solo por un segundo volviendo a su forma de hombre antes de atacar por las espaldas a Emil, y a Vasil, que caen con los cuellos cercenados por sus garras, Hristo se coloco al frente del último de sus hombres vivo. -Corre Morat, a por un caballo y sigue tu camino al castillo. -Pero Hristo, mis hermanos yacen muertos por la mano de este demonio, no me puedo ir!!!. -Puedes y lo harás. Vladic vuelve a su forma de hombre para observar el inútil intento del hombre oso por salvarla la vida del último de sus soldados, Morat a regañadientes monta sobre uno de los caballos libres, y continua adelante, siguiendo el camino de tierra bordeando el bosque sin mirar atrás, Hristo lo ve partir, -En seguida te alcanzo Morat!!!-, le grita como despedida, cuando Hristo se vuelve para ver a su enemigo a la cara, el vampiro levanta su brazo cierra su puño y hace la señal con el pulgar hacia abajo que por tantos siglos en el coliseo de Roma fuera sinónimo de la muerte!!!, el hombre oso no sabe que es lo que pasa, no la vio el y tampoco Morat, Mirna salió como una exhalación del bosque alcanzo al jinete y antes de que pudiera tan si quiera desenvainar su espada, la vampiro le atravesó el pecho con sus garras para extraerle su corazón aun latiendo!!!, necesitaba que su garganta emitiera su úlitmo grito de despedida de este mundo!!!, el hombre oso escucha el espantoso grito, no se voltea a mirar, sabe la suerte que corrió Morat. -¿Quien demonios eres y que Carajos quieres conmigo?, ¿ tu enviaste al par de monstruos con cuerpo de mujer anoche cierto?. -Mi nombre es Vladic hombre oso, y preferimos el termino Vampiro!!!. -Pues el mio es Hristo el Búlgaro, ¿ que te debo demonio ?. -No me debes nada, he venido a darte un regalo. -¿Un regalo envenenado?. -No Hristo el Búlgaro, te ofrezco el regalo de la vida eterna!!!. -Jajaja mal día has elegido para ofrecerme tu obsequio, llevo prisa, amigos, no mi única familia me necesitan muy lejos de aquí, acabare contigo y seguiré mi camino. -Eso es cierto, como sea te iras de aquí, o montado sobre tu caballo a rescatar a tus amigos, con mi espada como premio en tu cintura, o como mi hijo para servirme por el resto de la eternidad, o hasta que te alcance tu segunda muerte o me llegue la mía. Aquel vampiro era mas rápido que el, y quizás mas fuerte, pero no mas astuto, Hristo alzo su hacha de doble filo y cargo con todo lo que tenía, no solo debía vencerlo, tenía que llegar al castillo a salvar al viejo Borka, a Freya y a la pequeña Sif!!!. Vladic no podía jugar con aquel gigante, desenvaino su acero damasquino, y comenzó su danza con la muerte, seria él o el Búlgaro!!!, -Clink, Clink, Clink!!!-, las chispas no dejaban de saltar cuando el hacha y la espada se cruzaban una y otra vez, aquel gigante era jodidamente rápido, increíble para alguien de su tamaño, en cada embate Hristo acortaba camino, buscaba acercarse mas y mas, tenía una ventaja sobre el monstruo, el vampiro no buscaba su cuello o su cuerpo con su acero, la espada del vampiro pudo cortarlo en mas de una oportunidad, pero este evitaba dañarlo, no sabía porque, pero si era así se aprovecharía de ello, Vladic en cambio debía cuidar su cuello, su costado, sus brazos, sus piernas, en cada lance de aquella hacha de doble filo infernal solo habia una intención en su enemigo, MATARLO!!!, ya Mirna estaba a dos palmos del campo de batalla final, Hristo ahora tiene otra vampiro de que preocuparse, voltea constantemente a verla, Vladic se da cuenta. -Veme solo a mi, ella no intervendrá, tienes mi palabra!!!. -Me vale mierda tu palabra!!!. -AAAHHH!!!-, el hombre oso suelta un grito para intensificar la acción del inminente corte, su hacha baja a toda velocidad buscando el hombro de su rival, en el úlitmo momento gira su mano cambiando de dirección el filo de su arma, una acción temeraria a tan poca distancia, contra alguien mas lento hubiera sido un golpe ganador, el Vampiro esquiva el golpe y esta vez ve una fisura, una grieta en la postura del hombre oso, Vladic lanza el sablazo, su espada centellea en la noche reflejando la luz de la luna que junto a Mirna eran las únicas testigos de tan magno duelo, esta vez el acero damasquino no choca con el metal del hacha, el golpe iba dirigido al mango del arma, lo corta de cuajo, Hristo queda desarmado con el mango de madera en su mano mientras ve como la hoja de doble filo de su hacha vuela por los aires y cae unos metros mas allá!!!, Vladic sonríe por su pericia, toda terminara en pocos segundos, se regodea con su pequeña victoria, Mirna por primera vez en aquella maldita noche sonríe al ver a la bestia gigante desarmada, Hristo no estaba vencido, por fin estaba lo suficientemente cerca, su hacha solo fue un sacrificio para obtener la victoria que necesitaba, arranco el crucifijo de plata oculto en su pecho y lo hundió en la cavidad ocular del vampiro!!!, -AARRRGGG!!!-, el metal santificado hace su parte, entra quemando, desgarrando, si hubiera sido un puñal le hubiera llegado hasta el cerebro, Vladic grita de dolor, Mirna esta viendo con estupor el final de su amo señor, Hristo deja incrustado su preciosa reliquia familiar en el cráneo del vampiro y lo golpea con toda la furia de sus puños, Vladic retrocede, el dolor en su ojo en inmenso, con su mano libre hace el intento de extraerlo a como de lugar, los golpes de Hristo se lo impiden. El vampiro esta derrotado, era todo lo que necesitaba el Búlgaro, teniendo sus dos manos libres ahora va por la espada del vampiro, sujeta su antebrazo con una y con la otra quiebra su muñeca para desarmarlo, al mismo tiempo Vladic logra sujetar el crucifijo santificado con su otra mano, quemándosela pero al fin logra arrancarla, para cuando la arroja lejos, su propia espada ya lo habia atravesado, Hristo hundió el fino acero damasquino en su estomago y usando toda su fuerza sobre humana comenzó a destajarlo subiendo desde abajo transversalmente cortando carne y huesos, no pararía hasta llegar a su corazón, Mirna cae de rodillas, ni un grito salía de su garganta, a Vladic no le quedan muchas opciones, tiene un brazo roto, herido en su rostro por el crucifijo santificado que le otorga al metal la propiedad de quemar su piel y su carne hasta el hueso como el sol, perdiendo mucha sangre por la herida en su pecho, con cada chorro emanaba su poder mermaba, se convierta a su forma de monstruo como último recurso para tratar de igualar en tamaño y fuerza a su enemigo, pero esta muy mal herido y debil, Hristo Sonríe, mientras usa sus dos brazos para terminar el corte, el monstruo ahora es tan grande como el, Vladic usa sus últimos arrestos de fuerza, dando un paso al frente, hasta que la empuñadura de su acero damasquino roce con su pecho, ahora era el es quien tenía a Hristo en donde quería, se había confiado el hombre oso ante la inminente victoria o simplemente fue suerte, el Búlgaro desconocía que los colmillos de un Vampiro siempre serian su mejor arma!!!, Vladic abrio sus fauces y mordio el cuello del hombre oso intentando clavar sus colmillos hasta lo mas profundo de su carne llegando sus venas, el Búlgaro se resiste ante la mordida, moviendo su cabeza y cuello de un lado a otro, con la acción se desgarra su propio carne, pero logra evitar que los colmillos se hundieran en su piel y llegaran hasta su yugular, la espada ya estaba en contacto con el corazón del vampiro, -Vamos Hristo!!!-, grita dándose ánimos, falta poco, la mano libre del vampiro atrapo su cuello para que dejara de moverlo, y al mismo tiempo que la espada cortaba su corazón, los colmillos de Vladic se hundieron en la carne, comenzando a succionar ávido el liquido espeso y rojo, permitiéndole vivir!!!. Hristo siente como lo abandona la fuerza rapidamente, primero en sus brazos, luego en sus piernas, cae de bruces de espaldas sobre el camino de tierra, el Vampiro que apenas se sostiene cae con el hombre oso atado a su cuello por sus colmillos, absorbiendo su fuerza vital, la sangre de Hristo logra revitalizarlo, es tan poderosa como el hombre oso por donde fluia, pero aun estaba lejos de recuperarse por todo el castigo y daño recibido, pero Vladic debió detenerse si seguía succionando su sangre lo mataría, Hristo yace en el suelo ya casi sin vida, a librado una gran batalla, pero no ha sido suficiente, Mirna vuela al lado de su señor, extrae la espada de acero damasquino clavada en su pecho y la arroja lejos, luego corta su propia mano para brindarle de su sangre, su amo y señor ha perdido demasiada, Vladic apenas reacciona, le ofrece su mano buena a Mirna, la otra siga rota, la guerrera y amante esta sabe lo que tiene que hacer, le hace un corte con sus garras, cuando su sangre empieza a brotar, Vladic se acerca hasta el hombre oso y comeinza a vertir su sangre sobre la boca del Búlgaro que estaba más allá que de acá. -Vive gigante, levántate y pelea, pero ahora lucharas para un nuevo amo!!!. Hristo reacciona, se reincorpora lentamente, todavía sin poder medir la nueva vida y el poder que ahora fluye por todo su cuerpo, a cambio de la inmortalidad ya no podría volver a ver otro amanecer de frente al sol!!!, este ha sido el final del hombre oso, el Dios de los fieles, el destino de los hombres y Vladic se han combinado para dar fin con su vida como mortal sobre esta tierra!!!, ahora comienza su andadura por la senda de la noche, como un Vampiro, un no muerto, un nosferatu, la historia de Hristo el Búlgaro ahora es que esta comenzando. Continuara.. el banner propio gracias a picfinder.ai

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