Felíz Año Nuevo !!! El banquero de Baviera [1] Ludwig Schneider golpeaba en el hombro a su cochero con su bastón para que apurara el paso, esa mañana antes de salir de su casa habia un precioso sol radiante así que decidió usar el coche descubierto para disfrutar del hermoso día de fines de verano, pero el clima en Baviera es traicionero cuando se aproxima el otoño, ya en la tarde cuando salio del banco estaba nublado y una ventisca fría golpeaba su rostro, ¿llovería o no?, no podía saberlo, ademas no quería llegar tarde, lo aguardaban. Dieter Meyer tenía 5 minutos parado frente a la puerta de la gran casa de su socio, pero no se atrevería a tocar hasta que llegaran los otros, no es que le tuviera miedo, pero desde hace algunos años que no le gustaba quedarse a solas con el, los años lo habían endurecido mas que al resto, 40 años atrás cuando iniciaron el negocio y fundaron el banco eran socios a partes iguales, hoy el viejo lobo poseía el 72% de las acciones y si se descuidaban pronto tendría el 100%. Franz Neuman era el último en llegar, como casi siempre, mas preocupado por su loca hija que habia vuelto a ser engañada por otro caza fortunas, al menos esta vez no le estafo tanto dinero solo su autoestima, ese día dos de sus socios y amigos habían demandado su presencia para emboscar al tercero, a el realmente poco le importaba ser un socio minoritario y tampoco tenía problemas en como Diablos aumentaban las arcas del banco mientras siguiera recibiendo sus jugosas regalías cada mes. Unos minutos después Neuman bajaba de su coche ante las miradas atentas de Meyer y Schneider, luego de los saludos correspondientes se quedaron mirando las caras unos a otros esperando esperando a que fuese otro el que tomara la inicitavia golpeando la preciosa aldaba chapada en oro que colgaba en la puerta sujetada por una enorme K, -TOCK, TOCK, TOCK!!!-, Schneider como siempre tomo la inicativa, la pesada aldaba hace el trabajo, un minuto después Otto el mayordomo de la familia Klausman les abría la puerta a los socios de su patrón y los invitaba a pasar, a pesar de que los tres conocian muy bien el camino el sirviente los condujo hasta la puerta del despacho, -tock, tock, tock-. -Señor sus socios ya están aquí. -Que pasen y acabemos con esto!!!-, respondió desde dentro el viejo lobo. Otto abre la puerta del despacho pero una vez Meyer y Neuman dudan en dar un paso al frente, dejando que Schneider pase primero, el patriarca los ve desfilar y les indica que tomen asiento en los sillones colocados frente a su lujoso escritorio, el mayordomo les ofrece una bebida pero su patrón le indica que se retire, sus socios no habían venido a tomar el té, luego de 1 minuto de incomodo silencio hablo Wolfgang Klausman. -Bueno señores, solicitaron esta reunión, ¿cual es el problema ahora?-. Meyer y Neuman voltearon a ver Schneider que se vio forzado a abrir fuego. -Wolfgang seré directo ¿ donde Diablos esta metido tu hijo ?. -Sinceramente no lo se, desde que le cedí el control del banco, solo hablamos de arte, y de la necesidad de que busque una buena esposa para perpetuar nuestro nombre, pero el muchacho no me hace caso!!!, se la pasa viajando por negocios. -Ese precisamente es el problema, que desde que le cediste la presidencia del banco no para en el, ¿donde se ha visto un banquero que nunca esta en su banco?. -Mi querido Ludwig, ya han pasado muchos siglos desde que los que empezaron nuestro negocio prestando dinero, llevando las cuentas estáticos sin moverse todo el día sentados en sus bancos de madera, ahora los nuevos tiempos demandan nuevas maneras. -Esta bien Wolfgang te concederé eso pero ya hace mas de 3 semanas que tu hijo no para en el banco, ¿ donde demonios esta ?. -¿Tres semanas?, vaya esta casa es tan grande que a veces paso varios días sin verlo, Otto ven acá!!!-, el mayordomo que se encontraba afuera del despacho entro enseguida. -Mande señor. -¿Sabes cuando partio mi hijo de viaje?. -Justo la semana pasada señor, llevaba tan solo un par de baules. -¿Un par de baules?, gracias Otto puedes retirarte, bueno señores Wolfgang debe estar en un viaje corto en la costa finiquitando algún buen negocio, ha ganado mucho dinero para nosotros asegurando barcos últimamente. -¿Mas barcos?, tu hijo parece mas un jugador que un banquero, no me mal entiendas no me molesta ganar oro Klausman, pero prefería la epoca cuando le prestabamos dinero a algo tangible, si no pagaban nos quedabamos con cosecha, con la granja y las tierras, ahora arriesgamos nuestra fortuna en barcos que se hunden en el mar y en otros tantos negocios que no tenemos la menor idea en donde Carajos invierte tu hijo nuestro dinero. -Entiendo, le comunicare a mi hijo sus inquietudes cuando regrese, ¿ hay alguna otra cosa que deseen discutir ?. Neuman y Meyer se levantaron como resortes de sus sillas y se apuraron en salir dejando solo a Schneider que a regañadientes tomo su bastón y salió detrás de ellos, el viejo Wolfgang Klausman se levanto de su trono camino hasta la ventana y espero unos minutos hasta verificar con sus propios ojos que sus tres socios abordaron sus coches y se marcharon para volver a su escritorio, tomo la llave que colgaba de su pecho escondida debajo de sus ropas y abrio el gabinete secreto de su escritorio, tomo el mapa que estudiaba meticulosamente minutos antes de que fuera interrumpido por la llegada de sus socios, lo volvio a colocar sobre el escritorio, se puso sus gafas de aumento, para ubicar el pequeño principado al que habia viajado su hijo Wolfgang, su muchacho tenía ya tres semanas de haber partido, no debía faltar mucho para que estuviera de vuelta con buenas o malas noticias y quien sabe quizás hasta con una futura esposa. -Aquí esta, la cordillera de Kremnica y el Principado, ni borracho les voy a decir donde esta mi hijo a esa partida de cobardes!!!. Afuera al otro lado de la calle otros ojos aparte de los del viejo patriarca del clan Klausman observaron la retirada de los socios del principal banco de Baviera, otro día en el que no habia tenido suerte, se retiro poco después ante la mirada curiosa de los demas transeuntes, no solo por sus mas de dos metros de envergadura si no por el color caoba de su piel no algo muy común de ver por las viejas calles de la ciudad. Continuara...
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