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Hristo el Búlgaro [9b] Hristo les hizo casoa las mujeres, le hacia falta un reto, habia cazado y matado casi todo lo que anduviera en dos y cuatro patas sobre la tierra, pero nunca habia matado un demonio, a mitad de camino hacia el bosque aun en descampado con la luz de la luna alumbrándoles el camino, el hombre oso abrió su camisa permitiendo que el único tesoro y recuerdo de su familia, el crucifijo de plata que le diera su madre Nevena saltara de su pecho, sabía que la cruz habia sido santificada, y según el viejo Borka a algunos de los engendros de la noche no les gustaba su Dios. Hristo volvió a toquetear a la mujer mas próxima a el sobre su caballo, pero esta vez sus manos no buscaron su prominente busto si no que la sostuvo firmemente por la cintura y la presiono contra su cuerpo su pecho, cuando el crucifijo de plata toco la piel desnuda de la espalda de aquel demonio soltó un alarido de dolor que debió escucharse hasta el mismísimo infierno!!!, Hristo no perdió un segundo de tiempo, subió su mano hasta su cuello y se lo partió en dos arrojándola del caballo a un costado del camino, la que iba al frente pego un salto del animal que no era para nada normal, varios metros hacia arriba huyendo del peligro, Hristo tomo su hacha de doble hoja y desmonto para luchar con la bestia, aquella cosa no caía se mantenía el aire como si flotara, y en su hermosa boca pudo ver como ahora sobresalían dos afilados colmillos que brillaban con la luz de la luna, el hombre oso le hizo señas para que bajara a pelear, si quería su sangre y su fuerza vital tendría que derrotarlo, el rostro hermoso de aquella mujer se transformo en algo horrible. Hristo habia visto muchos en estos años, mutilaciones, hombres a los que el mismo les habia cortado con su hacha medio rostro pero nada como aquello, la vampiro acepto el reto y se abalanzo desde arriba contra el gigante creyéndose mas rápida, pero Hristo lo fue mucho mas y con un sablazo de su hacha que solo un hombre de su fuerza y habilidad pudo realizar la corto casi a la mitad, la demonio cayo un poco mas allá retorciéndose de dolor, y escupiendo sangre!!!, el corte le habia casi desprendido la parte superior de su cuerpo del resto a la atura de su torso!!!, - no has durado mucho demonio!!!-, le grito Hristo cuando se acercaba para liquidarla, pero la primera vampiro, la del cuello roto ya repuesta se levantaba del camino y lo atacaba por la espalda, solo la gran habilidad y el sexto sentido en combate de Hristo lo previno del peligro, se volteo antes de que la bestia llegara a su cuello y con otro golpe limpio y fulminante de su hacha le cerceno la cabeza del cuello, -¿no piensas acaso morirte engendro?-, le grito cuando vio al cuerpo de aquella bestia arrastrándose en busca de su cabeza. Antes de que lo lograra usando su hacha la hizo añicos, golpe tras golpe un charco de sangre y viseras quedo en el camino, un picadillo de monstruo, no paro hasta que considero que no ya no se movía mas, entonces se dio la vuelta, la primera vampiro, herida pero no muerta arrastraba la parte superior de su cuerpo por el campo usando la fuerza de sus manos huyendo hacia el bosque, el resto de su cuerpo la seguía casi por desprenderse, hasta ella llego Hristo con pocas zancadas, y no dudo en repetir con esta la faena de la primera demonia, le cerceno primero el cuello con un golpe limpio de su hacha y luego destrozo el resto de su cuerpo haciendo uso de su legendaria hacha de doble hoja, en un baile de sangre bajo la luz de la luna, -malditas engendros, no duraron mucho-, le grito a la cabeza de la vampiro antes de destrozarla con su bota, Hristo alzaba su hacha al cielo en señal de victoria, no habia nadie vivo cerca, solo la luna era testigo de su triunfo y cuatro ojos rojos inyectados de sangre que observaron toda la escena desde lo profundo del oscuro bosque, dos casi bailaban de alegría ante el espectáculo del guerrero que acaba de disfrutar, los otros dos en cambio mostraban ira y también porque no algo de miedo. En ese mimos momento, cuando a la hora del lobo todavía le restaba algo de tiempo, mientras Hristo danzaba con la muerte bajo la luz de la luna en aquel camino solitario, en el castillo del Sanjaco, Freya daba a luz a un niño grande y fuerte, la madre estaba feliz y orgullosa al ver que era un varón, un heredero para su esposo, la partera y sus mucamas reían de alegría, pero no así el Sanjaco cuando entro al cuarto para ver a su hijo, entonces grito de rabia y dolor, preso de la locura de los celos al ver el tamaño, los rasgos y el color de su pelo, tan negros como el maldito hombre oso!!!. Y una vez mas la rueda del destino, o tal vez el mismo Dios al que le rezaba Nevena, o quizás el diablo que se ocultaba en aquel oscuro bosque, estaba por cambiar para siempre la vida de Hristo el Búlgaro!!!. Continuara... La imagen propia generada en la pagina de picfinder.ai

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