#HistoriasFantasticasyComoContarlas #OjosVerdesdeGata (5) #RelatodeFicción Buenas Tardes amigos del CANAL #VENEZOLANOSenelMUNDO !!! Aquí les traigo la quinta entrega de esta historia del llano, La hermosa Luisa Antonia ha descubierto la verdad sobre su fortuna, ahora solo le resta escapar del pueblo del Murmullo para que no la obliguen a casarse con el bobo de Carlos Arturo Sánchez Fierro... El anterior acá: https://noise.cash/post/003w26nbg99m9 Gata en fuga El doctor Juan Galindo estaba sentado a la mesa esperando que su señora sirviera el sancocho de entrada para el almuerzo, la apuro un poco y esta desde la cocina le respondió que esperara un rato a que llegara Ernestico, entonces por la puerta de la casa entro muy orondo el sobrino del abogado, el notario del pueblo del Murmullo Ernesto Galindo. - La bendición mi tío, vengo muerto del hambre!!!. - Dios me lo bendiga, siéntese que ya su tía va a servir la sopa. - Que día he tenido en la notaría, no me lo va a creer cuando le cuente!!!. - ¿ Contarme que ?. El abogado Juan Galindo casi le da un soponcio in situ, cuando escucho de los labios de Ernestico que Luisa Antonia y Teolindo Acosta habían retirado el testamento de la notaría. Luego de pegarle cuatro gritos al sobrino por su estupidez, por eso cuando se entero de la fortuna que heredaría Luisa Antonia no pensó en proponer a Ernesto como galán, demasiado pendejo y caído de la mata, se puso su saco y salió como alma que lleva al diablo a por su caballo, debía poner al tanto a Don Edgardo Sánchez Fierro que bella de los ojos verdes de gata ya sabía de su fortuna y cuando la cobraría. Luisa Antonia y Teolindo Acosta regresaban al galope de su visita al pueblo del Olvido, ya el abogado tenía el documento notariado que lo convertía en apoderado legal de la hacienda y las tierras de la joven, se detienen a unos pocos kilómetros del pueblo del Murmullo. - Aquí nos separamos señorita Luisa Antonia, no se cuanto tiempo tenga pero se debe ir esta misma tarde del pueblo. - Eso lo tengo claro abogado, ¿ que hará usted ?. - Recogeré algunas cosas en mi casa e iré a pasarme unos días fuera del pueblo casa de unos amigos, en 2-3 días regreso y me posesiono de la hacienda para evitar cualquier jugarreta de Don Edgardo. - Si todo sale bien nos vemos en unos meses doctor, cuide de mi gente que es lo mas importante. - Así sera señorita Luisa Antonia, cuente con ello. Los dos caballos tomaron caminos distintos, uno hacia el monte, el otro de regreso al Murmullo. Don Edgardo estaba sentado en el porche de su hacienda tomándose una limonada para matar el calor luego del almuerzo, cuando vio entrar a sus predios a galope tendido a Juan Galindo, no es que fuera mal jinete pero era la primera vez que lo veía andar tan rápido sobre un caballo. El doctor casi que se lanza de su montura cuando esta cerca de la casa, los peones que montaban guardia lo dejan acercarse a su patrón sin muchos remilgos. - Don Edgardo, la mucha, se ente, ya lo sa do!!!,- soltó rápido el abogado, montando las palabras. - ¿ Que carajos, de que me esta hablando ?, hable mas despacio para que le entienda hombre. - Que Luisa Antonio, se entero de su fortuna, ya lo sabe todo. - Carajos Galindo !!!!. Luego de una breve erupción volcánica Don Edgardo se recompuso y mando a llamar a su capataz y a la peonada, los peones acudieron pero ni rastros de José Alfredo Gallardo, uno de los peones le informo que desde temprano se había marchado de la hacienda en su caballo, luego de quejarse un minuto por la falta de su capataz, Don Edgardo dispuso un plan de acción, solo habían 4 formas de salir del pueblo, por el río en un caserío cercano donde salían unos botes, la salida hacia el pueblo del olvido, por el sendero que llevaba montaña adentro, y la estación de trenes en el pueblo del Murmullo, mando abrir el arsenal y armó a sus hombres con pistolas y rifles, se formaron 5 grupos, 4 irían a cada punto de salida y el 5to junto con el y Galindo tomaron rumbo a la hacienda de los Aguirre Márquez. José Alfredo recibía un baldazo de agua fría de doña Antonieta cuando se asomo por 3era vez al frente de su casa y lo vio tirado inconsciente recostado de su pared. Arengándolo para que se fuera de allí y no anduviera de borracho, si no hacia caso hablaría con su patrón para que lo despidiera, José Alfredo se levanto como pudo todavía con el dolor inmenso de cabeza y un chichón mas grande todavía en la parte trasera, Luisa Antonia le llevaba ventaja pero el no iba a dejar que se le escapara, todavía algo aturdido se monto en su caballo y salió a galope tendido rumbo a su hacienda. Luisa Antonia preparaba una pequeña maleta con ropa y enceres que necesitaría en su huida, previamente había reunido a su peonada y a las mujeres que trabajan para ella y les informo que haría un corto viaje, pero que regresaría en breve, mientras el doctor Teolindo Acosta asumiría el control de la hacienda, les pidió que confiaran en el ya que era por todos conocido que era un hombre honesto y de buen corazón, que lo apoyaran en todo lo que pudieran, también pidió que alistaran al Negro, el caballo de su padre de color Azabache, cuando estuvo arreglada llamo a su muchacha de confianza Etelvina Flores. Don Edgardo al frente de su peonada se aproximaba a la hacienda de los Aguirre Márquez cuando vio salir a galope tendido a Luisa Antonia montando el brioso animal color azabache uno de los mas rápidos de la región!!!, -persíganla!!!- les grito a sus hombres, enseguida se lanzaron sus peones a la carrera detrás de la muchacha de los ojos verdes de gata. La muchacha venía como alma que lleva el diabla atizando a su montura para ganarle metros a sus perseguidores, de frente la vio pasar medio palmo José Alfredo Gallardo cuando se le cruzo en el camino hacia la hacienda, -¿ que hace Etelvina montando al caballo de Don Fulgencio y vestida con uno de los vestidos de Luisa Antonia ?-, se pregunto José Alfredo, pero enseguida tuvo la respuesta, cuando escucho a lo lejos la algarabía de sus perseguidores, saco rápido las cuentas se echo a un costado y se escondió detrás de unos matorrales para que no lo vieran, la muy ladina de Luisa Antonia había mandado a Etelvina de señuelo rumbo al río para despistar Don Edgardo y sus hombres, - ya se para donde vas gata en fuga - se dijo José Alfredo, tomando rumbo por el monte y apartado del camino. Continuara... la imagen de acá: https://p4.wallpaperbetter.com/wallpaper/172/1013/84/green-eyes-green-veils-women-wallpaper-preview.jpg
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