#Dinámica5PalabrasdeLucy #BigVERSO #EltrabajoMasViejodelMundo #CrucedeCaminos #HistoriasdeNoche Buenas noches amigos de la APP, hoy trayendo otro cuento salteado de historias que se entrelazan y se cruzan en la noche, usando las #5Palabras que son: Vuelco - Aventura - Estrellas - Levantado - Batalla Flor de una sola noche María del Pilar o Marí Pili para sus familiares y amigos, estaba por tomar una decisión que sabia cambiaría su vida para siempre, el sueldo de su trabajo de medio tiempo en la tienda del turco Rahib ya no daba para mas y aunque estudiaba en las mañanas en una universidad publica, el pasaje, los libros, las guias y el material de apoyo no eran gratuitos. Tomo aire y presiono el botón - riing, riing - del intercomunicador del edificio donde se había mudado hace poco su amiga Fiorella, que siendo tan pobre como ella en poco mas de un año su vida a nivel económico había dado un vuelco. Arriba le abrió la puerta Fio al apenas tocar, enseguida la llevo al cuarto donde la aguardaba tendido sobre la cama su atuendo de trabajo, un vestido negro ajustado, unas medias negras de malla, un liguero, algo de joyería barata, una peluca pelirroja y unos tacones de mas de 15 centímetros pudo calcular son solo verlos. - Quita esa cara de susto Mari Pili, ¿ ya sabes a lo que vienes ? y aunque no lo creas los hombres deliran por esos zapatos con punta de aguja y tienen doble función si se requiere son una buena arma defensiva. - No me da miedo Fio, solo que no se si podre caminar con ellos bien. - Ya veras, caminaras y hasta correrás con ellos si hace falta, te lo aseguro. Mientras se vestía y arreglaba para su primera noche de trabajo, Fio completaba las indicaciones, comenzaría no muy lejos de allí, a unas 4 cuadras a las que podría llegar andando, era una calle con poco movimiento después de las 8 de la noche, pero como en la zona habían varios hoteles de 2-3 estrellas era ideal para una principiante, sin mucha competencia, probaría allí unas cuantas noches para quitarse el asco y aprender el oficio, luego Fiorella la conectaría con algunos clientes, por ahora su apartamento a donde «venia a estudiar con una amiga de la universidad» seria la tapadera perfecta para su familia. - No te voy a mentir Mari Pili, este es un trabajo de mierd@, pero paga bien. - Ya veo, bonito sitio, y tu carrito nuevo. - Es alquilado el apartamento y el carrito de segunda, estoy ahorrando la mayoría de lo que gano, para que cuando me gradue montar mi propio bufete y no depender de nadie, ser mi propia jefa pues. - ¿ Me vas a contratar seguro Fio ?. - Jajaja, esa no es la actitud Mari Pili, debes pensar en montar el tuyo propio. - Bueno ya estoy lista, pintada y arreglada. - Ya sabes el precio de las tarifas, quedamos en lo acordado el 20% de lo que ganes sera mio mientras este sea tu refugio y uses mis cosas, en una mala noche harás el doble de lo que ganas en la tienda del turco Rahib en un mes, ya veras. - Ok, deséame suerte. - No te puedes ir así no mas, ya pensaste en un nombre de batalla, no puedes salir a la calle como Mari Pili, yo cuando me pongo mi peluca rubia y me calzo mis tacones me transformo en Daisy, eso me ayuda a sobrellevar esta porquería de trabajo. - Azucena!!!- contesto Mari Pili sin pensárselo mucho. Las dos amigas se despiden y Azucena sale a la noche dispuesta comerse al mundo, de alguna manera debía conseguir el dinero para mantenerse y ayudar en su casa, si este era el camino recibiría una señal, quizás un millonario en una limosina blanca acabara con sus penurias como en Pretty Woman. Azucena iba andando con sumo cuidado, sabía caminar con tacones pero esos stilettos de 15 centímetros eran una cosa sería, para cuando llego al área de trabajo, hacía mucho frío, su ajustado vestido no la protegía de el, ya eran las 10 de la noche, necesitaba un solo cliente para debutar y aprender el oficio, pudo ver a otras flores de la noche deambulando por aquellas calles. Empezó a caminar no por que lo quisiera, los tacones la estaban matando, si no para mantener caliente el cuerpo, subiendo por una calle apunto de llegar a un edificio que lucia abandonado, los focos de un auto la encandilan a lo lejos, - Rayos es Corcho Marcano !!! -, se movió lo mas rápido que le permitieron sus tacones, y se estampo a la pared del edificio mas cercano, por suerte reconoció al auto y al piloto, iba con unos clientes, seguro haciendo alguna carrera, era el detective que alquilaba la oficina encima de la tienda del turco Rahib, si por casualidad la reconocía todos en el barrio se enterarían. Se quedo oculta hasta que el pequeño chevette rojo y negro se perdió en la noche, Azucena no sabia si Corcho Marcano era un detective que se transformaba en taxista cuando no trabajaba en algún caso, o si en cambio era El Aguila un taxista, el que se convertía en detective privado cuando le llegaba uno. Encendió un cigarrillo, le dio dos bocanadas, ya iba dar la media noche y todavía no había levantado su primer cliente. Echo a andar en el mismo sentido del principio, dándole largas caladas a su rubio para calentarse la garganta, -AAAAAAAAAHHHHHH!!!-, un grito que se ahogo en un segundo la hizo voltear a su derecha, en el callejón oscuro justo entre el edificio abandonado y en el que se había escondido minutos antes, un hombre muy alto se desfogaba aprisionando contra la pared a otra flor de la noche, tal vez una rosa, iba a seguir su camino, cuando el hombre ya grande de por si comenzó a crecer aun mas al amparo de las sombras, Azucena se quedo paralizada, esa cosa no era ningún hombre, era una bestia, un monstruo!!!, de repente volteo en su dirección y la miro fijamente, pudo ver sus ojos inyectados de rojo que presagiaban la muerte. Allí mismo Azucena hecho a correr con todas sus fuerzas, Fio le había mentido, con esos tacones era imposible hacerlo, así que se los quito y los arrojo junto con la peluca, Mari Pili trataba de ganar la mayor velocidad posible en su huida, ya desprovista de sus accesorios corrió como alma que lleva el diablo, cruzando la calle casi la atropella una monjita que pasaba en una moto vespa, se detuvo para advertirle que cambiara de rumbo ya que iba directo a la bestia oculta en aquel callejón, pero no tenía aire en los pulmones, mas allá en la otra acera quedaron tirados los tacones, la peluca y Azucena, su aventura como flor nocturna había llegado a su fin en una sola noche. Fin. La imagen de acá: https://media.admagazine.com/photos/61e1f28206c10ae95c71b8e6/master/w_1600,c_limit/AZUCENA%20AZUL.jpg
2 comments
Cuando empecé a leer me convertí en un testigo ocular. A través de tu relato pude recordar las cosas que he experimentado, pues siendo ginecólogo, he atendido muchos casos con ETS y otras lesiones que llegan a durar para siempre porque traspasan lo físico. Edades múltiples, razones que van desde necesidad, para pasar también por la obligación, y terminar con el puro deseo, así como placer propio. Diste vida a una Azucena que, tal vez si no hubiese tenido una experiencia metafísica o extrasensorial con un hombre que crecía mucho más y que se cruzó entre un par de tacones, una peluca y motivaciones, su primer día de trabajo se convertiría en fijo, subsecuente. Una monja iba justo a un letal encuentro porque su misión, en vez de convertirse en una flor nocturna, seguro era el de la caza en una zona que noche a noche se convertía en el acabar con la profesión más antigua del mundo. Excelente descripción e imagen literaria, Big; sigue así. Gracias por publicarlo.
Gracias doctor @AriEH, estoy disfrutando bastante escribir esta historia con la libertad de hacerlo "salteado", sin llevar un orden lineal, aunque los últimos relatos de cierta forman se esta alineando. Ya la trampa para las monjas cazadoras esta montada, solo faltaba mostrar el cebo y Hristo debemostrarse imprudente a la hora de cazar para que den con el. Este relato tampoco existia, solo iba a ser un extracto de 4 líneas en el siguiente, pero me dije que carajos, vamos a darle vida a la noche y aunque en un principio Mari Pili sería la victima de los colmillos del vampiro tricentenario, quise ponerle un toque humoristico, convirtiendo a Mari Pili en testigo y no la victima, corriendo descalza desaforada, largando los tacones, la peluca y hasta su nombre de batalla en aquella acera en su huída... El final esta cada vez mas cerca. Saludos a todos en casa doctor @AriEH.