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#Dinámica5PAlabrasdeLucy #BigVERSO #HistoriasdelLlano #ElPueblodelOlvido Buenas noches amigos de la APP, hora de publicar, continuando con los tormentosos amores de Alberto, la niña Carmela y Antoñito, voy a tratar de apretar el ritmo para no sacar solo un relato por semana de esta serie. Usando las 5 Palabras renovadas el día sábado, las cuales son: Garras - Corazón - Profundidades - Testigos - Agradecido El anterior acá: https://noise.app/BigBDP/px8lg22p Los amores de Alberto, la niña Carmela y Antoñito (3) Antoñito leyó muy bien la carta que acaba de recibir, luego con mucho cuidado la escondió junto con las otras que recibía regularmente, si quería librarse de las garras de sus enemigos debía ser mas que cuidadoso, desconfiar hasta de su sombra, se echo en su cama a meditar, las cosas no estaban fáciles, le recomendaban esperar, vio la hora en su reloj de bolsillo, mejor dormir una pequeña siesta para darle oportunidad a la madre y el hijo de que hablaran luego de tantos meses de no verse, -tock, tock!!!-, no pasaron ni 10 minutos cuando doña Altagracia estaba tocando a su puerta para que bajara a cenar el rico estofado de conejo que habia preparado, cuando llego al comedor sentado a la cabecera de la mesa que le habia correspondido el tiempo que estuvo viviendo en casa de los Medina estaba Alberto como no podía ser de otra manera, los dos hombres se midieron, Alberto se puso de pie para estrecharle la mano. -Joven Antoñito, estoy muy agradecido de que cuidara de mi mama y la ayudara aquí en la casa. -Nada que agradecer joven Alberto, estamos a la orden para lo que se les ofrezca. -Bueno tanto como ayudarme aquí en la casa!!!, míralo Alberto no pudo ni levantar el colchón nuevo que te compre!!!. Los tres comensales estallaron en risas, luego doña Altagracia se disculpo por la broma, quizás Antoñito era pequeño y no muy fuerte, pero tenía mucho corazón y una voluntad de hierro, jamas le había dicho que no a algo que le pidiera así le costara mucho esfuerzo, Alberto detallaba al enclenque inquilino de su casa, su mama en los breves minutos que estuvieron a solas le contó de la buena amistad que habia surgido entre la niña Carmela y Antoñito, se hecho a reír solo de imaginarse que Antoñito le pudiera robar el amor de Carmela, pensando que eso solo pasaba en las historias de amor trillado de las novelas mas baratas del kiosko. Al otro lado del pueblo, la niña Carmela llegaba a su casa escoltada por sus dos hermanos, Juan José y Juan Rafael, el pequeño viaje a pie que no debió durar mas de 30 minutos se prolongo por casi dos horas, la niña Carmela venia parándose a discutir, refunfuñando y peleando con sus hermanos por no dejarla quedar un rato mas casa de los Medina a esperar la llegada de Alberto, el par de hermanos celosos venían tan aburridos con la cantaleta de su hermana menor, que no se percataron que unos minutos después de salir de casa de los Medina una siniestra figura que parecía salida de las profundidades del averno los siguió todo el camino sobre los lomos de un caballo tan negro como sus intenciones. Le gusto la muchacha apenas la vio esa tarde, pero maldijo su falta de tino, debió llevársela en ese momento y no esperar, supuso que saldría sola la de la casa igual que como llego, no contaba que la fueran a buscar sus hermanos, pero ya al menos sabía donde vivía, aunque en el pueblo de el Olvido no lo conocía mucha gente Pedro José Flores prefería hacer sus trastadas sin testigos. Continuara...

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