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#Relato #Fantasía #PalomasMensajeras Feliz tarde de Miércoles #Noisers del CANAL de CALIDAD !!! Ayer cuando escribía el capitulo final de "Cartas de amor" falto explicar unas mas cosas, pero hubiera salido el relato kilómetrico, así que hoy vengo con este relato a forma de epilogo para cerrar la historia completamente... voy: El valiente Valentín Juan Amarillo, le amarro la primera carta que escribió para su amada fuertemente a la pata de Valentín y le susurro al oído su nombre, -Luz Morales-, lo soltó en el patio y lo vio alzar el vuelo con el sol en lo mas alto, era el mediodía de un viernes, Valentín Aleteo con fuerza para ganar altura y encontrar la casa de la dueña de la carta y el corazón de Juan, cuando la diviso en lo mas alto, aleteo un poco para cambiar de dirección e ir hasta su destino, no lo vio llegar, raudo y veloz por sus espaldas un pequeño halcón, para suerte de Valentín, lo ataco en pleno vuelo el zarpazo hirió su pata, cuando se dio cuenta de lo que estaba pasando cambio de dirección, pero estaba muy alto al descubierto. Su rival era mas ágil, rápido y mortal, pero sin experiencia, el halcón se precipito sobre Valentín una vez mas y esta vez corto una de sus alas, pero nuevamente por suerte para nuestro valiente Palomo, no pudo capturarle, con la doble herida Valentín perdía altura y dirección, finalmente se estrello contra la copa de un árbol, golpeándose fuertemente pero salvando la vida, el camuflaje impidió que el halcón terminase la faena, luego de esperar un buen rato y cuando creyó que era seguro trato de alzar el vuelo pero fue imposible, la herida en el ala, la pata, ademas de los golpes con las ramas en la caída se lo impedían, pero aleteando fue bajando de rama en rama hasta llegar al suelo. La carta de Juan no se había perdido seguía fuertemente atada a su pata buena, gracias a su sentido de dirección tomo rumbo de regreso a el pueblo del Olvido. Cansado, mal herido el trayecto de regreso al pueblo duro un par de días quizás tres, el pobre Valentín solo seguía andando, cuando al fin se encontro con la primera casa, se presento otro problemas desde el cielo fue fácil identificar la casa de su destino Luz Morales, pero desde tierra la cosa resultaba mas difícil, pero una vez mas su buen sentido de dirección lo guió por el pueblo, iba lento, lleno de polvo y de charco, y teniendo que esconderse a cada rato, cada vez que una rata o peor aun un gato aparecía en la escena, así anduvo perdido por el pueblo dando tumbos de calle en calle buscando la casa de la dueña de la carta de amor que le habían encomendado entregar, solo la muerte impediría que lograra su cometido. Cuando por fin diviso la casa, o creyó verla se apresuro por el medio de la calle para acortar camino y un felino lo ataco, aleteo con el resto de sus fuerzas para elevarse y salvar la vida, lo consiguió brevemente, pero cayo en un barril vacio, se quedo quieto hasta que el gato se esfumo y luego inútilmente trato de elevarse para salir pero no pudo, estaba atrapado, otra noche cacho y la muerte estaba cada vez mas cerca del valiente Valentín. A la siguiente mañana la preciosa Luz Morales hizo sus quehaceres y luego atendió el negocio familiar, recibió a varios clientes a los que les proporciono una paloma de su casa para enviar sus cartas, uno no era muy diestro en el arte de la escritura y ella misma se la escribió luego de algunas indicaciones del enamorado, cuando la carta estuvo lista, y el hombre susurro el nombre de su amada al oído del ave, la soltó y esta alzo el vuelo, Luz alzo la vista y vio a una hermosa paloma blanca, sobrevolando su patio pero no descendía, una hora después apa recio otra, y otra, y otra, para las 5 de la tarde una docena de palomas sobrevolaban la casa de los Morales, Luz supo que solo podía significar una cosa, una carta previa había sido enviada y mientras esta no llegase las otras no podrían arribar, solo la muerte de la paloma mensajera liberaba el paso de la siguiente, lo que significaba que una mensajera estaba afuera seguro mal herida. ya había caído la noche, tomo una lampara le aviso a sus padres que saldría un momento, primero dio una vuelta a la casa, y luego se aventuro por las calles aledañas, quizás fue la suerte, el amor o la magia del pueblo del Olvido que todo lo envuelve, pero justo cuando Luz paso al lado del barril sin saberlo Valentín hizo un intento mas por salir y ella escucho su aleteo, la bella se asomo y rescato al palomo mal herido, lo llevo a casa, lo libero de su carga y curo todas sus heridas y lo dejo descansando. Entonces Luz Morales leyó la mas bella carta de amor que hubiera esperado recibir nunca, de aquel mismo muchacho que le robaba el sueño desde que lo vio en su casa hace unas semanas atrás, apenas termino de leer la carta escribió una respuesta, para liberar a las que sobrevolaban su casa debía enviar una respuesta, en la mañana utilizaría una de sus propias palomas para la tarea. Pero a la mañana siguiente el valiente Valentín estaba de pie y curucuteándo, ella supo que el palomo quería terminar su trabajo, pero no podía volar eso era seguro, harían falta unos cuantos días para eso, ¿ que hacer ?, se pregunto la muchacha, torcería un poco, solo un poco las reglas, le ato su carta de amor a la pata buena de Valentín y salió con el palomo escondido en su bolso, cuando llego a la calle de la casa de su enamorado, espero a que esta estuviera completamente sola, saco al palomo, le susurro el nombre «Juan Amarillo» y lo lanzo hacia arriba, Valentín agradeció el empujón y utilizo sus pocas fuerzas para aletear y aterrizar sin mas contratiempos, en todo el frente de la casa, -tock,tock,tock- picoteaba la puerta y gorjeaba anunciando su llegada, Luz observaba todo escondida, vio salir a Juan, recoger al palomo y tomar la carta, luego de leerla comenzó a dar gritos, lo vio perderse dentro de la casa, ella regresaba presurosa a su casa, pues sabía que tenía que recibir 12 cartas de amor y responderlas ese mismo día sin falta. Esta es la historia de como el pequeño Valentín jamas se rindió hasta cumplir su tarea y gracias a su coraje y esfuerzo, Juan Amarillo y Luz Morales pudieron concretar su amor y ser muy felices, el mientras tuvo vida les sirvió como su mensajera particular, llevando desde el patio a la cocina, del cuarto al estudio, del establo a la sala, sus cartas de amor, sus notas, a veces tan solo era un frase «te amo». Solo cuando la situación lo ameritaba y el destino de la carta era harto difícil, complicado, de vida o de muerte Juan le encomendaba la tarea a su mejor Palomo, el valiente Valentín, que se retiro del servicio sin fallar nunca una entrega y siempre en obteniendo una respuesta positiva de regreso, estas cosas solo pasan en el pueblo del Olvido. fin. La imagen del valiente Valentín de acá: https://www.elindependiente.com/wp-content/uploads/2017/12/paloma-espacio-tiempo.jpg

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