El capricho. A veces nos encaprichamos, nos empeñamos en alguien como el ideal buscado. Nos dejamos arrastrar por el atractivo físico, o por algunas coincidencis de gustos, y le atribuimos entonces la magia que soñamos. La relación empieza a cancanear, a trabarse, y entonces nos empecinados tratando de quitar obstáculos o dejando caer sobre ellos lágrimas de nostalgia. Hay un anónimo que dice: si crees que algo te pertenece déjalo escapar , si vuelve es que siempre fue tuyo, pero si no vuelve, es que nunca lo fue.
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1 comment
Ese es un mensaje tan maravilloso. Duele, pero supongo que tenemos que dejar ir a alguien.