Mientras regaba las matas del patio de los abuelos, apareció un amiguito para robarse el protagonismo de la tarde, siendo el entretenimiento perfecto para los niños que estaban jugando cerca, primero para ubicarlo y luego para ver a dónde corría a esconderse. Entre gritos y algarabía se fue, dejando sonrisas y alegrías a los que pudimos contar con su presencia, alegrando aún más la tarde.
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