Jesús es la Puerta
A veces, cuando una puerta se cierra, parece que todo terminó. Pero el Santo, el Verdadero, el que tiene la llave de David, el que abre y ninguno cierra, y cierra y ninguno abre (Apocalipsis 3:7), dice: “Yo soy la puerta; el que por mí entrare será salvo” (Juan 10:9). Sí, Jesús es la puerta. Es la puerta a la verdadera felicidad. Es la puerta a la riqueza que no añade tristeza con ella. Es la puerta al éxito. Es la puerta a lo más importante: la vida eterna. Muchas veces se cierran puertas ante nosotros y no entendemos el porqué, pero en la infinita sabiduría de Dios, Él lo permite, porque entrar por ellas hubiera causado nuestra ruina y destrucción. Él siempre cuida de nosotros, por lo que es cuidadoso en estas decisiones que tienen que ver con nuestra salvación. Por eso, cuando Dios cierra una puerta, como dice el dicho, no brinques por la ventana. Espera pacientemente en Su voluntad, en Su tiempo, en Su misericordia, porque Él abrirá la puerta que realmente te llevará al éxito, a una vida de cercanía con Él; al cielo. Hoy entrega tu corazón a Jesús. Sus manos están extendidas. ¿Qué harás? Yo ya decidí entrar por la puerta de la salvación que solo Cristo ofrece. “Porque dice: En tiempo aceptable te he oído, y en día de salvación te he socorrido. He aquí ahora el tiempo aceptable; he aquí ahora el día de salvación.” — 2 Corintios 6:2 Ese “ahora” es hoy, no mañana, no cuando todo esté perfecto, no cuando me sienta listo…ve a Él como estás, ahora. El te espera con los brazos abiertos. Dios te bendiga.
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