No padecía, hacia padecer a los demás por su dicromía ocular. No es que sus ojos fuesen de distinto color, no, no era esa dicromía, venida a menos, desde que la vulgarizaron en perros. No era aquella otra, producto de que al nacer le taparon un ojo por un tiempo y ya después uno mirase el presente y el otro al pasado. No, no era esa tampoco, tan común y confundible con los de buena memoria a corto plazo. Su dicromía ocular era algo más rara. Lo que sucedió fue que un ojo le nació antes y el otro 48 horas después. La primera contracción grande de la madre colocó su ojo izquierdo de él, bien abierto y curioso, en la primera ventana al mundo, en unas entrepiernas sudadas, para susto de ginecólogos y enfermeras. Unas 48 horas después nació el otro ojo junto al resto del cuerpo, más por aburrimiento que por buen trabajo del personal médico, que nunca atinó a nada. Nació y creció con la certeza natural de lo que iba a pasarle a alguien observado dentro de dos días. Su entretenimiento, de mayor, era adivinar los detalles. No era que adivinara el futuro, el futuro era un suceder irrevocable que se revelaba constante al observar simplemente a alguien. Era una especie de borrachera donde te veía doble a tí, y a tí dentro de 48 horas. Mas que una borrachera espacial era una borrachera temporal en la que, por suerte, el futuro era en blanco y negro y con algo de niebla como para diferenciarse del presente y evitar confusiones y demasiado mareo. Pero esa visión diferenciadora, le distorsionaba el detalle... Lo más interesante era observar ocasionalmente a alguien y verlo sin su doble del futuro o que mientras lo mirara, el doble desapareciese. Esa indicación de muerte casi inmediata del observado, era como la resaca de su borrachera temporal constante, y cada vez más seguido se dedicaba a perseguir al sujeto y observarlo hasta su final en el presente. Así vivía en su ciclo contrario de borrachera-resaca-borrachera donde lo que mejor se sentía era la resaca. Aquel día+dos, fue distinto. Al voltear su vista hacia un sujeto en el metro, su doble se desvanecía aguantándose una garganta rajada y sangrante, pero esta vez, a diferencia de otras veces, la sangre no era gris oscura sino roja y oscura, llena de presente,…. ........ PD. Tengo el final preVisto, pero igual, tengo que perseguir el detalle. Pronto... ** Editado porque el corrector me puso discromia. Y para saludar Saludos! 💜
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2 comments
Pasé atrasaíta, pero como siempre, feliz de llegar aquí, hasta este rinconcito mágico y original en el que tus letras no producen mariposas en el estómago, sino por sobre todo, la cabeza y el alma. Abracitos del presente y quiero pensar que también de futuro.💜
Abrazos. Gracias por tu paso, tu pasar y tu paseo. 💜