No sé si les dije porque no me acuerdo de que el café me autorizara pero soy de cafe y estoy del cafe esclavizado. Otros hablan de y sobre el café, yo vivo y respiro cafe. Cafe es verbo para mi y artículo, adverbio, claro que sustantivo y por supuesto que adjetivo. Mi oración mas querida es: Café Café cafeteo cafeando café. No soy de iglesias pero me confieso con una cafetera, ese templo increíble que me absuelve siempre entre aromas y degustaciones. Una vez me dieron un arma y pregunté si se adicionaba agua en la culata y café en el cargador. Yo no tomó el café sino que soy recipiente donde el quiere divertirse. Mi esófago es su tobogán y yo doy gracias. No tengo horas del café sino que tengo segundos de suplicio de su ausencia. Un día sin café no existe y su supuesto es una anomalía en el espacio-tiempo que solo salva el agujero negro de café donde vivo. Me han dicho que hay científicos que lo estudian y he pensado protestar en la calle porque usen el cafe como conejillo de indias pero el mismo café no me deja. El café, mi dueño, no es malo y no tengan lastima de mí: sin él creo que lo que resta del que habla aquí es pura borra reusada. Saludos **Imagenes libres de pixabay mezcladas por mi
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