Homenaje a quien no se conoce. La poesía repentista en Cuba no es de mi gusto pero la dedicación de algunos y lo que logran lo puedo admirar. Se quedaron esos poetas en la rima consonante y la métrica exacta apegada a los clásicos españoles de muchos siglos atrás. Un día, hablando de mil cosas y literatura con mi hermano en el parque del pueblito donde nací, me llamó a un improvisador de estas décimas para que me hablara de literatura. Aquello me sonó a que iba a pasar un mal rato porque Teté, como le decían al poeta, era un borracho crónico de cara roja y aliento maldito. ¡Que equivocado estaba yo! Teté se transformó al hablar de su amor a la poesía de Quevedo, la cual conocía al detalle con cronología, razones de los poemas y ensayos sobre ella de terceros. Su hablar de enamorado le daba lucidez y pareciese que crecía algunos centímetros. La cara y la camisa perdían arrugas. Ni me acuerdo bien cómo terminó la conversación y después he coincidido con él escasas veces en mis visitas allá al pueblillo, y me saludaba con nombre trastocado por uno de mis hermanos, y balbuceante. Yo lo saludaba con mucho respeto y sin localismos. Hoy me enteré, de casualidad, que murió. Me dió una pena grande que no entendí, y no quise explicarme nada, ni diseccionar el sentimiento, que solo sé que es bonito y triste. Saludos
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2 comments
A veces bastan solo 5 minutos junto a un 'artista de la calle' para conocerlo más y cambiar esas impresiones y percepciones, para ver más allá de su apariencia y llegar a comprenderlo. Y cuando esto ocurre, quedamos marcados de por vida, aunque ya no esté.
Asi mismo es. Una impresión fuerte, y de seguro una historia interesante Gracias por pasar Saludos