ALGUN RECUERDO DE DESCUBRIR POEMAS Hace poco en un comentario decía que ya la poesía no me gustaba tanto y fue un reconocimiento real y triste. Hablaba de la nueva. Leo poco poesía nueva y muy rara vez descubro algo que me guste fuertemente. Igualmente escribo casi nada de ella y solo algunos días le da por pasear y me obliga a acompañarla. No obstante, sí se quedó en mí impregnado un planeta de poemas descubiertos de hace tiempo que aún viven dentro, en su mayoría, con el asombro del primer día. No puedo decirles el orden cronológico exacto ni lo que me atrapo de ellos la primera vez, pero puedo narrarles un intento del inicio en ello o el recuerdo que queda. Recuerdo de mis primeros tiempos, el llamado de una profesora a que descubriéramos a Quevedo y para ello nos leyó en clases “A una Nariz”. Nos reímos divertidísimos y la profesora nos explicó los versos un poco más confusos para muchachitos de 10 años que éramos. Ya yo leía por aquel entonces vorazmente cualquier aventura de Salgari. Decidí ir a la biblioteca a despecho de mis amigos que querían jugar a las canicas y descubrí bastante más de Quevedo. Cuando dos o tres años más tarde tropecé con “Es hielo abrazador, es fuego helado/ es herida que duele y no se siente…”, sabía que me despedía de él definitivamente y que ya me quedaba con eso. Más o menos por esos años, una hermana mía, no de la iglesia, sino de padre y madre, recibió una tarjeta preciosa con una puesta de sol y un poema de Benedetti. El azar quiso que yo lo leyera en voz alta y mi hermana al oírme me llamó y me dijo que por favor se lo leyera con el mismo tono y el mismo ritmo que acababa de escuchar. Lo hice y lo repetí y me dijo que no olvidara nunca esa forma, que yo había encontrado la forma y el modo y que no podía existir otro mejor. Ante elogio tan bueno, pero de una referencia tan pobre, decidí no creerle. Afortunadamente el poema siempre me acompaño y aunque me divertí y disfrute otros del mismo autor, ninguno lo superó. El poema es “Corazón coraza” y el mismo Benedetti lo recita insuperablemente hastiado en la película “El lado oscuro del corazón”. Por cierto, lo hace en alemán y por cierto si no han visto la película, corran a buscarla y dejen de leer esta reverenda basura. Los poemas nunca fueron lectura a la que me dediqué, sino que fui intercalando. Es imposible recordar el orden de los descubrimientos intermedios, pero recuerdo de forma importante a José Martí, que me asombro con el ritmo aún más que Benedetti “..se quiebra, gira, Abre en dos la cachemira Ofrece la bata blanca” Y veía yo a la bailarina española aquella ejecutando el asombro. Recuerdo a Kipling y su poema If, que me marco ideales de equilibrio, que después rompí porque me dio la gana “si entre la turba das a la virtud abrigo, Si marchando con reyes, del orgullo has triunfado” En el Libro del Juego de Abalorios de H. Hesse descubrí solito para mí, escrito para mí, el poema Grados: “y en cada comienzo esta un hechizo que nos protege y nos ayuda a vivir” Conocí el ritmo supremo en Nicolás Guillen que podía narrar en un poema a un barrio entero al son de una mulata o tranquilamente contarte en otro un amor imposible a una mujer, o inventarte una canción de cuna para un negrito, tierna: “Duermete mi nengre, mi nengre bonito/ diente de merengue, boca de caimito!” Conocí a toda la generación del 98 de España y a la del 27 y Miguel Hernández me deja releerlo de vez en cuando mientras se queja de los cobardes: “que me duelen hace tiempo en los coj0nes del alma” Después vinieron los Girondos y los Gelman y los Villena y Roque Dalton. ¡Y Borges! Y se posó Vallejo y Vallejo fue y fue Vallejo y después de todo Vallejo y casi que no salgo, sino es por un trago y una invitación a unos golpes de Bukowski. Ya ahora releo, casi simpre releo, en poesía releo... Saludos PD. Disculpen, se me olvidan muchos muchos y me canse de recomendar..
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5 comments
La verdad no soy de mucha poesía, es decir puedo escribirla y leerla, pero no soy fanática como tal. Sin embargo en la escuela salía a relucir mi lado poeta y hasta gane premios por mi poesía, si me dices orita ya no recuerdo bien como hacerlo.
Apreciarla me ayuda a veces. Pero realmente nueva ninguna casi Gracias por pasar Saludos
El amor a leer poesía es algo que por mi parte se encuentra como dormido, está ahí, lo disfruto, me gusta y me encanta, pero no me llama a ser consumidor empedernido. Ma pasa como con la trova, y creo que se debe más a la conexión que genere con ambas. Son como mi refugio, un sitio seguro, dónde recurro cuando todo está movido o me siento vulnerado. Benditas letras y rimas, benditos poetas y trovadores que me hacen sentir vivo, me invitan e incitan a soñar, y a muchas cosas y sobre todo me llevan siempre al lado de mi madre, que gracias a ella fué que les tome tanto cariño a ambas. Un saludo científico pelucon romanticon.
Saludo. La trova y los poetas cantores hacen una lista interminable. Igual para mi es refugio! Gracias por llegarte
Bonito paseo por tus recuerdos. Me quedo con que eres bueno recitando, pero también con la duda de qué pasó luego, volviste a hacerlo? Me quedo con la duda, no la despejes o deja de existir, y entonces me quedaré solo. Saludos de Nuevo, creo que mi viaje ni siquiera ha comenzado.