Mi hijo y las metáforas se llevan fatal. Los símiles y las hipérboles le caen mal y un oximoron, un día, le dio una mala digestión, que casi tengo que ir a ver a un médico. No obstante, la explicación de lo que es el optimismo y el pesimismo con la comparación de vaso medio lleno o medio vacío le gustó. Tanto fue así que me indujo a hablarle de otros vasos y en rapto poco pedagógico de mi parte, le hable sin parar de vasos simbólicos como el Santo Grial, de vasos redondos para atrapar agua en la ingravidez, del vaso indeterminado de Schrödinger y..... justo ahí me detuve... ví su cara de aburrimiento... Su vaso estaba desbordado! Buen día
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