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Epitafios Era querido en el pueblo pero lo evitaban tanto como pudiesen. Su profesión era simple y desde que la anunció, a todos les resultó algo rara. Fue un Domingo de hacía ya más de cuarenta años cuando escribió en un cartelito en el portal de su casa: "Se hace El Epitafio". Demoró algo, pero de a poco empezó con encargos de familias pobres. Su método y sus resultados le ganaron fama rápidamente. Una fama silenciosa, un reconocimiento en voz baja o de silencio agradecido. Era inflexible en su método. La familia tenia que hablarle del muerto en reguero total, interrumpiendose entre sí, por al menos una hora. Los detenía cuando atisbaba alguna señal que el solo percibía; una lagrima pura o una sonrisa auténtica, quiero creer. Ya después, el entregaba la losa. Asi surgieron los primeros epitafios simples: "Nació. Conversó un rato. Murió" "Nació. Miró a todos sonriendo. Murió" "Casi Nace. Medio que gritó. Murió" Todos agradecían la magia que lograba, nadie entendía la paz que les daba ese resumen pero secretamente sabían que no existía otro modo de decirlo. Para aquel alcalde odiado en una tumba que nadie visitaba grabó: "No nació, Murió. Protestó bastante. Merodeo." Para un matrimonio a los que llamaban "los loquitos del pueblo" y que murieron en días sucesivos, no consultó a nadie, fue su única vez. Las hizo con espejos que se miraban. Para ella: "Fue feliz. Así llegó y no sabemos si se ha ido." Y para él: "Se equivocó de lugar. Parece que ha partido" Y así continuó por años. Tranquilo y apreciado, dejando un rastro silencioso y sereno. Un observador con calma y cámara, ajeno al pueblo, podría habe notado una estadística aberrada en el número de visitas al cementerio, mucho más elevada que las visitas a la estrecha biblioteca pública. Cuando hace poco murió él, su esposa con un arte casi idéntico dejo grabado: "Nació tres veces. Murió cientos. ¡Vigilen!" Nadie entendió bien y se olvidaron de ello al día siguiente sin haberse ocupado de quitarle o ponerle riendas a pensamientos sueltos. Su esposa murió el jueves pasado y le pusieron una lápida en blanco. Anoche un muchachito del pueblo jura haber visto un viejito encorvado sobre la tumba de ella. No sé si es broma y explicar ciertas cosas sobra, pero hoy se leía grabado en su lápida con la caligrafía que ya todos conocen: "Nos vemos el Viernes Amor. Beso" #Microrelato **Llegaste aquí? Disculpas y Respira........Te convido a poner tres epitafios en los comentarios. Imagina la tumba de quien quieres, quien no tanto y la tuya y si te gustó mi estrafalario relato Saludos ***Imagen libre de Pixabay

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