La Oportunidad Sin entrar mucho en detalle: ¡que lindos son lo detalles! Pero... ¿No estaba el diablo en los detalles? Aléjate Belcebú! Bueno, les cuento... Ayer me visitó la Oportunidad y con Oporto lo celebré. La Oportunidad puede aparecer de pronto y puedes tener los ojos muy abiertos y no ver. Así, sin más, llega La Oportunidad y podemos salir afuera y apreciar muchísimas estrellas. Todos los equipos que nos atan a la modernidad se puede dejar a un lado. La brisa algo intensa protege de los mosquitos y las grietas en las paredes y los techos no son más que el complemento perfecto que minimiza aún más cualquier molestia posible por calores y los, de nuevo acechantes, mosquitos. La Oportunidad, le decimos, porque nos permite conversar y rememorar muchas de las historias familiares, iluminados por unas estrellas que solo en La Oportunidad conocemos. La Oportunidad, y no el Apagón, como insisten los maledicientes. Se sale de La Oportunidad con una facilidad pasmosa e independiente de la voluntad, y se da por concluida con un grito de muchos de jubileo que no acabo de entender. A veces, llega otra Oportunidad a segundos de la primera! El Inoportuno Siempre cuando no es llamado, siempre cuando no se le requiere... Los demás nos quejamos pero pocos se atreven a darle un Will Smith, o huir con elegancia a lo Indiana Jones. Su otro nombre es Aburrimiento pero le decimos El Inoportuno porque a lo que viene, siempre, es a pedir ropitas nuevas para disfrazarse. Siempre anda dando vueltas el Inoportuno del que solo nos libramos con propósitos nacidos o implantados, o amistades bien cultivadas y bien cosechadas, o algunas otras amistades raras de las que ya se ven poco: un buen libro, por ejemplo. Cuando el Inoportuno y la Oportunidad hacen el amor, puede nacer un muerto que bosteza. **Imagen hecha por mi en Canva y Photostudio con elementos libres
4 comments
Me encantó la manera en que abordas este tema tan indeseado que se ha vuelto "cotidiano" últimamente. Siempre con un vinito se tolera mejor, o con algún traguito de habana club, o de lo que tengamos al alcance, también te digo... Y si la brisa no colabora, tener a mano ese salvavidas ancestral: un buen abanico jejeje.
Diferente hay que verlo para que no nos mate la angustia! Jiji Gracias por comentar y pasar Saludos grandes
La oportunidad es tan escurridiza, que muchas veces la tengo en frente y no soy capaz de advertir su visita. Quizás se escurridiza o inoportuna, o tal vez como dijo una vez el gran José Feliciano "no la vi venir".
Que feliz Feliciano que reia de los apagones y pedia cualquier copa, siempre le daba la rota. Kike Oportuno tu comentario Kike apagón? Saludos bro Un gusto tu paso acá