El devenir. El dejarse ir. El venir desde y hacia… La evolución, aunque no está directamente en mi campo, ha sido por años un asombro del que no me canso y que siempre tiene algo nuevo, para demostrarme su impresionante poderío como ley, no rígida, no matemática, pero implacable. Casi todos los que tienen la posibilidad de leer o conversar más allá, un tin más allá de lo que tienen que cocinar hoy y de la vecina mal intencionada, saben algo de la teoría de la evolución de Darwin. Algunos que quieren volver a lo suyo y hablar de la vecina, lo niegan, para tener algo más de que quejarse que no cuadra bien con su mundo perfecto. “Felices los felices”, diría Borges, robándome, como estaba acostumbrado, frases mías mucho antes de que yo naciera. Por suerte y como siempre las teorías y demostraciones de la evolución no se quedaron en lo que él dijo y demostró, sino que siguieron encontrando cosas nuevas. Lo más impresionante: la biología molecular, la secuenciación del ADN de diversas especies, se acomodaban sin problemas en todas las observaciones del no-Sir Darwin. (Por cierto, nunca lo hicieron caballero, una cosa bastante anticuada de dar un título de “Sir”, que poco a poco la evolución social va desapareciendo). Como todo lo que revuelca el conocimiento, las controversias lo rodearon, le cortaron la respiración y hasta la burla tuvo que soportar. La supervivencia del más “apto” o fuerte, ya en el plano social, la usaron para justificarse, los amorales. (Fijarse que “apto” es una contracción cómoda de “adaptado”, aunque signifique otra cosa) Olvidan, olvidamos, que la sociedad es un nivel de organización superior al biológico. Olvidos convenientes que despedazaron nuestra esfera de agua, y que siguen despedazándola a un ritmo, que si algún extraAcuoso de otro sistema solar nos mira y pasa por aquí a conversar…. Que pena vamos a pasar! Así las cosas, miremos nuestra evolución, la de nosotros mismos y para con los demás y la que le vamos dejando sembrada a nuestros hijos, tutoreados, al que nos mira, o incluso a aquella vecina mal intencionada, que hoy después de todo lo que le pasó..… vaya hoy sí, se merece una tacita de café. Saludos **Imagen libre pixabay
3 comments
¿El deber de ir o venir? O como en contabilidad diríamos en el Debe debe ir. Que sé yo, acá el científico loco es usted, yo solo demuestro que engaño un poco la evolución de vez en cuando.
Superkike! El poder de engañarla es bien digna de una película. Bueno ya está! La llamaremos El planeta de los simios Y sabrán hasta tocar piano. El Rey del planeta? Kike Jeje Broma todo crack! Gracias por pasar
Podría ser, jajaja porque en el planeta de los ciegos el tuerto es Rey. Jajaja