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I "Sembraremos el Sahara!" Una frase de la película Los millones de Brewster. Hay proyectos interesantes solo para despilfarrar. Yo he comenzado muchos e incluso terminado algunos. Dentro de los más recordados están los de enseñar Cálculo Diferencial e Integral a personas que después se dedicaron profesionalmente a tener deudas sin límites...pero si lo primero que les enseñe fue limites! Al tener tantas deudas no pueden resolver problemáticas derivadas...pero si lo segundo que les enseñe fue derivadas!!! Así van deformando su caracter y dejan de ser personas mas o menos integrales...con el trabajo que pasé para que aprendieran integrales!!! No aprendieron nada! Aunque su vida es dibujar curvas en huidas espectaculares de perseguidores que quieren cobrar. Curvas y mas curvas.... ...algo aprendieron... Respiro aliviado! Ay Newton! II Atento, tentado. Felicia es el nombre de una antigua novia. Era amarga. La felicia puede ser amarga y gustar. Es lo que pasa con los culebrones o novelones. Te quedas tan lleno de nada cuando pasa un tiempo que yo recomiendo otras cosas a la gente, o sea, humanos. Verlos no tiene mayores lios pero ya cuando dices que es mejor que una película de El Padrino o Rompiendo las Olas...No pasa casi nada, lo que me pongo a conversar solo de los posibles precios de las malteadas en Marruecos. Eso fue lo que pasó con mi novia Felicia, me deshumanizo un tiempo, me daba la comida en la boca mientras se quejaba. Era enfermizo y me fui llenando de una gordura insana. Decidí hacer ejercicios. Me volví mas humano y Felicia con la cucharita detrás de mí todo el tiempo. Ya se quejaba menos y empezo a hablar de querer ayudar en hospitales y manicomios. Otro novelón, ahora de otra latitud. Y medio gustaba. Pero... Y me volví a sentar, no sé como, y la cucharita volvió a aparecer y yo abría la boca y se volvía a quejar, aunque menos, ahora más de la lástima que sentía por personas en el transporte publico y cosas así. Salí fácil de todo ello cuando me miré en un espejo y solo veía la cucharita en el aire. Ni Feliamargura, ni yo. Me alquilé unos ojos (que terminé comprando) y empecé a ver mas que a mirar y a conversar-reir mas que a oir-llorar. Y más ejercicios, sin parar!!! Llovían los laberintos, se abrieron las venas! Y se me rearmó el cuerpo! Sufrí de sindrome de abstinencia apenas -24 horas. La cucharita se fue, y se llevó al espectro de Felicia. Antes de irse, les regalé el Televisor. Saludos

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