Noctámbulos. Silencio quebrado por un perro lejano ladrando a quien sabe que sombra que lo asusta, o lo provoca. Miro desde el balcón una ciudad estadísticamente en su mínimo de despiertos. En una calle lejana se observa caminando a un hombre que cojea e imagino que anda aún mas cojo por dentro para transitar a estas horas. Yo y el somos parte del mínimo que despierto, se resiste a rendirse al descanso. Lo imagino roto, quizás por reflejarme, pero yo estoy en la seguridad de un Balcón a tres pasos normales o cinco pasos cojos de la cama. El cojo no parece estar tan cerca de certezas de descanso. Se acerca lentamente a la cuadra donde vivo y hago de su recorrido mi última película de esta noche. Para disfrutar mejor la película y para evitar ser descubierto en indiscreciones, apago la luz del balcón. Llega finalmente a mi cuadra, se acerca a la esquina oscura y ejecuta una secuencia de ademanes que delatan el rito de orinar. Lo ejecuta sin altisonancias. Se sienta en la acera. Son las 3:33 de la madrugada. Cinco minutos después se levanta trabajosamente y continua su disparejo ritmo hasta perderse de mi vista en otra esquina sosa y mal iluminada. Por donde recién desaparece mi cojo, aparece un gato calmo y de pasos que flotan. Imagino magias inexistentes y sonrio. El perro continua su arrítmico ladrido. Escribo esto. Voy a dormir. .... Saludos PD. No creo poder seguir... Veremos. Ojalá pueda hacer algo como el de ayer en mi muro en un tiempo corto. Quierosle. #myphoto
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