Hoy quiero compartir una reflexión que me pareció muy bonita. Mi hermano pequeño tiene un libro de cuentos y hoy decidió leerme una de las historias dentro de este. Trataba de una familia que estaba mudándose a su nueva casa y entre su equipaje había una olla vieja y arruinada que la madre de la familia había decidido llevar con ella porque era de su abuela y tenía un valor sentimental muy grande para ella. Sus hijas se reían del hecho de que su madre conservara una olla llena de abolladuras, agujeros y sucio. Ese día su madre pasó largas horas fregando la suciedad de la olla, cerró los agujeros con masilla y cubrió la superficie con una pasta gruesa para tapar las abolladuras y darle una forma lisa y bonita, luego la pintó y la puso como centro de mesa con unas flores blancas dentro. Cuando sus hijas volvieron y vieron aquel bonito centro de mesa preguntaron quién había traído un regalo tan hermoso a casa y la madre explicó que aquella vieja y descuidada olla que tanto habían rechazado era lo que se había convertido en ese hermoso centro de mesa. Al final de la historia explicaba cómo sólo el amor que le tenía su madre a aquella olla pudo ser capaz de semejante transformación, esto nos da una hermosa enseñanza del poder que tiene el amor para sacar lo mejor de nosotros. Que podemos estar rotos, vacíos, sintiéndonos incompletos, hasta que decidimos darnos el amor que merecemos y sacar a relucir la verdadera belleza que tenemos dentro. Así que no dejemos de amarnos a nosotros mismos, no dejemos de dar amor🧡
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1 comment
Muy bonita historia y con una enseñanza maravillosa. Muchas gracias por compatir con nosotros