Sólo un pensar: Y Aquellas Tardes De Toros Coleados Que Hacian A Lo Largo De Alguna Calle Cocoroteña En Manga De Palos De Oreja De Raton. Y Las Muchachas De la Epoca Colocandole Cintas Al Coleador Que Lograba Derribar El Toro Al Suelo. Que Tiempos Para Recordar. Ahora No Vemos Nada De Esos Toros Coleados! Que Alegria Seria Volver A Verlos!
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